Mensaje en el Masaje. ¡Buena suerte con eso!

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Querida Lindsey,

Mientras estaba con mi tercer hijo, tenía el “Síndrome Pierna de Barbie” – Ese fue el termino que usaba para describir la sensación de que mi pierna se desprendía de mi cuerpo y era solo sostenida por una banda elástica.  Unknown-3Era bastante doloroso – casi al punto de que los dolores de parto me parecían un día de campo en comparación.  La vida cotidiana de una madre de dos niños activos, de 3 y 6 años de edad, se convirtió en una labor difícil; arrastrando mi pierna, un pie atrás de mi (es broma) y al mismo tiempo tratando no mostrar mi cojera.

Si, motivado por lograr que dejara de quejarme, o por ser considerado, mi amado esposo sugirió que fuera a tomar un masaje.  El solo pensar en una hora de silencio, me parecía demasiado bueno para ser verdad.

Y asi fue.  Tal vez mi terapista tomo mucho café, o tal vez tendría un interés genuino en mí, pero no paro de hablar en ningún momento, no hubo silencio.  ¿Cuándo darás a luz? ¿Son mellizos o trillizos?

imagesConmigo, esa segunda pregunta era común; casi tan pronto la segunda línea en la prueba de embarazo era evidente – la gente no podía creer mi tamaño, si solo cargaba un bebe.  Me sentía como si mi nombre hubiese sido a cambiado a “¡Caramba mujer!”  Ese parecía ser el saludo que todos me daban. ”Caramba, mujer pensé que no parirías por meses” “Caramba mujer, ¿qué comes?  “Caramba mujer, ¿cuantos bebes traes dentro? ¿estas segura que no se equivocaron?”

Una aeromoza intento mantenerme fuera de un vuelo cuando apenas llevaba la mitad del tiempo de embarazo.  Obviamente nerviosa por mi tamaño, como si estuviese apunto de parir, me pregunto, -“¿Puedes volar? “

Insultada y sin detener mi caminar conteste “En avión”

“Ya te vez embarazada, hasta de espaldas,” dijo uno de mis compañeros de trabajo.

“Lo único que se divide en estos momentos, son sus pantalones” respondió Unknown-2 alguien en la mesa  humorosamente (me pareció chistoso –mejor reír que llorar)  a la pregunta hecha por la mesera que si deseaba dividir mis fajitas para la cena.

Mis rodillas desaparecían en un bulto de fluido, para no volver a verse hasta después de parir. Cuando me doblaba para atar mis agujetas, pensaba, “¿Qué más puedo hacer mientras estoy acá abajo?”

Mi terapista continuaba con las preguntas, y mi sueño de una hora de silencio, se esfumo.

-¿Vas a tener mellizos? (No; y si estoy segura que no)

-¿Cuándo darás a luz? (4 semanas)

-¿Está nerviosa por el parto?

Esa era una pregunta difícil. En realidad estaba nerviosa por una parte del parto.  Tal vez recuerdes que con mi segundo hijo no hubo mucho tiempo.  Nació después de solo 4 contracciones, antes de que llegara la ambulancia, aún antes de que pudiere bajar las escaleras al primer piso de nuestra casa. Mi mama y Chris trajeron a Nate al mundo (9.5 libras-4.31 kg); bueno en realidad el llego solo y ellos lo recibieron.

Al principio de este embarazo el doctor me había hecho una pregunta similar, “¿Estas nerviosa de la posibilidad de parir en casa de nuevo?  “No, ¡estoy nerviosa de parir en medio de una tienda de comestibles!” conteste.

Pero tratando de terminar la conversación y por fin lograr obtener el deseado silencio, conteste.  “No, la verdad estoy más emocionada por saber si es niño o niña”

“¿No sabes si es niño o niña?  ¿Estas bromeando?   ¿No vas a saber el sexo?”

“Espero que sí, le voy a tener que vestir!”  Mi manera típica de contestar la misma pregunta.

Esto fue la controversia del resto de la hora de masaje, pues me preguntaba porque no había querido saber el sexo y cómo le hacía para esperar tanto tiempo, especialmente ya teniendo dos varones, cómo no estaba ansiosa por saber si sería una niña.

La hora termino, mi sueño de una hora de silencio se derrumbó.  Me baje de869 la mesa de masaje, de nuevo poniendo presión en la pierna y de nuevo la sensación de pierna desprendida regreso.  Después de pagarle a la recepcionista, mi terapista asomó la cabeza a la sala de espera para despedirse.  Mientras  me alejaba, cojeando,  del escritorio la terapista grito a mis espaldas “¡Buena suerte con el sexo!”

Enseguida sentí la necesidad de explicarle a todos en la sala de espera, gente extraña, viéndome caminar cojeando; “Quiere decir sexo del bebe,…, del bebe.  Mi bebe nace en 4 Semanas y no se su sexo, así que me está deseando buena suerte con eso.”

Mi hija nació una semana después…en el hospital.

Con Cariño,

Terri

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