¿Qué significa el Amor? Parte 2 : (Una Historia Navidad)

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Querida Lindsey,

Aquí hay una definición de amor que vino en forma de historia, en una tarjeta de Navidad de una amiga:

Por muchos años, un pueblo en el Midwest tenía su evento anual de Navidad dondeimages-1 los niños actuaban la historia de la Natividad de Cristo, o pastorela. Wally, un niño con necesidades especiales de 9 años, anhelaba ser un pastor en la produccion anual, pero el director le dio el papel del dueño del mesón, porque no tendría muchas palabras que decir. Wally era mucho más grande de tamaño que todos los demás, esto le ayudaría a que su negativa de alojamiento fuera de mayor impacto.

La noche de la obra, Wally observo la produccion desarrollarse con total fascinación, completamente inmerso en la historia. Cuando era el tiempo de su parte, él estaba más que listo.

“¿Y tú que quieres?” Wally le pregunto bruscamente a José.

“Buscamos posada” respondió José.

“No hay lugar para ti en este mesón” contesto Wally, viéndose muy serio.

“Por favor, buen mesonero, mi esposa esta en cinta y necesita un lugar para descansar. Seguramente hay algún rincón. Ella esta tan cansada”

Wally, el mesonero, hizo una pausa tan larga que la audiencia estaba tensa con pena. “¡No! ¡Largo!” le dijo el apuntador desde las cortinas.

“¡No!” Wally respondió automáticamente. “¡Largo!”

José, puso tristemente su brazo alrededor de Maria y comenzaron a alejarse. El mesonero no regreso al mesón, sin embargo. Wally se quedó de pie observando a aquella pareja de viajeros, su semblante se marcó de preocupación y lágrimas comenzaron a salir de sus ojos. Y repentinamente, esta pastorela se volvió diferente a todas las demás.

“¡José! ¡No te vayas!” Dijo Wally “Trae a Maria de regreso. Pueden usar ¡MI CUARTO!” Wally brillaba…

Eso, mi querida amiga, es amor.

De un reciente devocional: muchas veces pasamos nuestras vidas buscando estrellas, y terminamos decepcionados de encontrar solo un establo; pero cuando buscamos profundamente, dentro del establo, encontramos a la estrella: un Rey ha nacido.

Ya sea que seas bendecida con estrellas o establos esta Navidad, deseo que tengas un lugar para el Rey.

Definición final: Dios es amor.

Dios te bendiga mientras celebras SU nacimiento esta semana y siempre,

Feliz Navidad,

Terri Brady

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¿Qué significa el Amor? (Los Niños Hablan)

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Querida Lindsey,

Recientemente recibí uno de esos correos de expresiones de niños tiernos. Lo había visto antes, pero disfrute leyéndolo una vez más, y pensé que compartiría mis partes favoritas como una carta Navideña para ti. Claro que, yo siempre disfruto la participación de la audiencia, y estos pensamientos de niños inspiraron algunos míos, los cuales voy a incluir al final. Me gustaría escuchar tu definición personal, o sientete libe de preguntar a tus hijos o déjarlos que escriban un comentario. Es una pregunta que te pone pensativo con respuestas tan coloridas.

Un grupo de profesionistas, le hicieron esta pregunta a un grupo de niños 4 a 8 años:child-couple-heart-kids-love-summer-Favim.com-101027_large¿Qué significa el amor?”

Sus respuestas:

‘Cuando a mi abuelita le dio artritis, no se podía agachar para pintarse las uñas de los pies, así que mi abuelo lo hace por ella todo el tiempo, aun cuando el también tiene artritis en las manos. Eso es amor. – Rebecca – 8 años.

“Cuando alguien te ama, la manera en la que dicen tu nombre es diferente. Tu solo sabes que tu nombre está seguro en su boca” –Billy- 4 años.

“Amor es cuando una niña se pone perfume y el niño se pone colonia y van y se huelen el uno al otro” –Karl- 5 años.

“Amor es cuando sales a comer y le das a alguien casi todas tus papas fritas sin hacerles que te den ninguna de las de ellos’ –Chrissy- 6 años.

“Amor es lo que te hace sonreír cuando estás cansado” –Terri- 4 años.

“Amor es cuando mi mama hace café para mi papa y toma una probadita antes de dárselo, para asegurarse que sabe bien” –Danny 7 años.

“Amor es cuando das besos todo el tiempo. Luego cuando te cansas de dar besos, todavía quieres estar juntos y hablar todavía más. Mi mami y mi papi son así. Se ven asquerosos cuando se besan” –Emily – 8 años.

“Amor es lo que está en el cuarto contigo en Navidad si te detienes de abrir regalos y escuchas” –Bobby – 7 años  (¡WOW!)

Sus pensamientos inspiraron algunos propios.

Amor es… una mama que pasa horas horneando las galletas favoritas de todos para Navidad – aun las galletas que no le gustan a ella.

Amor es… un papa teniendo una sesión de té con su hija en la mitad de un día cualquiera.

Amor es… un hombre mostrando a sus hijos como ser hombres siendo un ejemplo viviente.

Amor es… mi hija de 9 años llorando cuando yo lloro, aun cuando ella no sabe siquiera de que hay que llorar.

Amor es… mi papa comiendo mis galletas de crema de cacahuate quemadas porque: ‘Así es justo como a él le gustan.’

Amor es… mi esposo mandándome un mensaje de texto cada día que esta fuera para decirme que me extraña.

Podría seguir la lista para siempre pero no quiero aburrirte con mis historias de amor…

– Terri Brady

Continuó aquí 

Duros Quiebres

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Querida Lindsay,

“Mama” comenzó mi pequeño de 8 años la semana pasada “podrías llamar al entrenador y decirle que no puedo jugar hoy porque me troné la pierna”

Viendo que caminaba bien, sonreí (recordando mis ‘piernas rotas’ de la infancia) y le pregunte que como había sucedido.  Me explico que había estado jugando futbol (soccer) con su hermano. Cinco años mayor que él, este hermano en particular puede ser sobre-competitivo con su patada poderosa.

“¿Fallo a la pelota y te pego? ¿O te caíste? ¿Qué paso?” comencé a investigar adivinando que un habia un poco de chismo en el asunto.1195437010267403083johnny_automatic_sad_dog_with_a_broken_leg.svg.hi

“El pateo la pelota ‘lo más fuerte que pudo’ (una frase que siempre me hace sonreír) y yo intente detenerla.”

“Oh ¡wow! Ese es el tipo de tiros que yo una vez detuve, y ¡no pude usar mi hombro por un año!” dije. “Bueno, por lo menos ¿la detuviste para que no metiera gol?” bromee para aligerar la situación.

“No” mascullo, y yo deje de sospechar que su propósito era meter a su hermano en problemas.

“¿No? ¿Trataste de detenerla y te pego tan fuerte que lastimo tu pierna pero seguiste adelante…?”

“No.” Se quejó, “yo intente patearla muy, muy fuerte pero falle la pelota por completo.”

“¿Fallaste a la pelota? Entonces ¿Cómo te lastimaste tu pierna? ¿Le pegaste al piso?” le estaba arrancando la historia.

“No. No le pegue a nada, pero patee tan fuerte que mi pierna trono, yo oí como tronaba.” Dijo resueltamente.

Aprecie el gozo de ser mama.

“Bueno, amigo, no creo que te la rompiste, así que probablemente estés bien para practicar esta noche. Además, vas a jugar contra las niñas. Tu equipo te necesita!”

“No, mama” la preocupación en su voz era obvia. “No hay manera de que pueda jugar esta noche”

Uh, oh… olfatee un momento de enseñanza. ¿Que podría yo decir para alentarlo a dejar esa actitud cobarde que nos intenta detener a todos cuando “las cosas se ponen duras”?

¿“¡Los Brady juegan lastimados!”? Nope, esa ya la escucho. ¡Historia! ¡Necesito una historia!

Mis hijos (al igual a los adultos) siempre aprenden mejor por medio de una historia relevante. Para mí, cuando se dice en tercera persona, no da lugar a ofensas y ayuda al aprendizaje sin sentirse atacado. Ciertamente yo puedo pensar en alguien que se ha sobrepuesto a alguna dificultad que se pueda identificar con el corazón y mente de este pequeño de 8 años. Entonces me acorde de una antigua y buena historia de su hermano mayor (quien yo sé que mi hijo menor nunca identificaría como “acobardado”). Comencé mi “había una vez…” pero seguida de una historia verdadera –pero en términos de mi pequeño, con pausas de “y ¿sabes que paso después?” para mantenerlo atento.

Cuando tu hermano mayor tenía 11 años….

(De mi carta anterior ‘Comezón por ser duro fuerte’ que fue inspirada por esta conversación con mi pequeño de 8 años la semana pasada, pero ese día de lo conté en términos más jóvenes.)

Cuando Casey tenía como once, recuerdo que a veces aun el, como muchos muchachos de once lloraría, o lucharía contra acobardarse. Y yo ore a Dios para que le ayudara a hacerlo fuerte y duro.

El día siguiente, Casey ¡toco hiedra venenosa! Comenzó como una mancha pequeña, pero Casey pensó que tendría que faltar a su juego de soccer. Yo le dije que el necesitaba ‘jugar lastimado’ porque realmente no era algo tan grave.

Esa noche, la comezón se puso peor. ¡Mucho peor! Estaba en su cara, su pansa, ¡sus piernas y sus pies! Tenía TANTA comezón que le pedí a Dios le curara ¡lo más rápido posible!

Pero al día siguiente, Casey se levantó y ¿Sabes lo que hizo? Se puso su uniforme de soccer ¡para ir a jugar!

¡Yo no lo podía creer! Ahí descubrí que él se convirtió en un campeón cuando ¡se sobrepuso a la hiedra venenosa! Yo pienso en retrospectiva en mi oración días antes y descubro que quízas la hiedra venenosa ERA la respuesta a mi primera petición; que Dios hiciera a Casey fuerte, porque cuando yo lo vi jugar aun con la hiedra venenosa, me di cuenta que mi oración había sido contestada.

Pensé en mi oración de los días anteriores y me pregunto si Dios, ¡se ríe algunas veces de mí! En un momento estaba orando que mi hijo se convirtiera en un guerrero, y cuando EL permitió lo que el necesitaba para ser duro, yo inmediatamente ore que se lo quitara. Afortunadamente, Dios continúo con SU plan, y simplemente no escucho mi petición de una ‘salida fácil.’

No solo Casey jugo en su equipo ese día, pero !anoto un gol!

“Quizás Dios permite a veces las pruebas para que podamos fortalecernos y poder perseverar.” Le dije a mi pequeño (hablándole a cerda de Romanos 5:3-5) mientras terminaba la historia de su hermano, esperando que tuviera un impacto en su propia fortaleza esa noche.

Se sentó pensativo en silencio. Yo me hinche como pavorreal de mi habilidad como madre para enseñar con historias de terceros. Esperaba que el tomara los paralelos con su propio dilema de soccer. Me puse hasta sentimental, pensando en mi hijo ahora de 16 y como se ha convertido en todo un hombre.

El de 8 años irrumpió en mis pensamientos de orgullo, “Bueno, esa es una buena historia con la hiedra venenosa, mama, pero MI pierna rota es un problema mucho ¡MAS grande!

Ha! Todos pensamos que “nuestra mula carga la carga más pesada…”?

Le dije que él le podía decir al entrenador que se había “tronado” la rodilla, y que quizás el necesitaría llevar más calma esa noche.

Yo podría haber dicho que la lección no fue aprendida, pero, SI jugo en el partido esa noche… “pierna rota” y todo. Su equipo estaba perdiendo 2-0 al medio tempo, pero el vino al medio tiempo y le ganaron a las niñas. (El me pidió que te dijera esa parte.)

Disfrutando la maternidad,

Terri.

 

Comezón por ser Fuerte

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Querida Lindsey,

Él luchaba entre la niñez y la hombría. Como el renacuajo aprendiendo a usar las piernas en lugar de tener cola, él estaba aprendiendo a vivir con mecanismos muy diferentes en su juventud. Las lágrimas brotaban con demasiada facilidad en sus ojos de 11 años y yo sabía que necesitaban menguar mientras su cuerpo maduraba para ser hombre.

Una noche, después de un brote de lágrimas porque alguien cambio las reglas del juego o alguna acción ligeramente injusta, intencionalmente ore por él, para que desarrollara al hombre que Dios había intencionado:

“Dios, te pido porque hagas a mi hijo fuerte.

-El tipo de fortaleza que le permita soportar las luchas.

-El tipo de fortaleza que le permita soportar las cargas de la familia que eventualmente tendrá.

-El tipo de fortaleza que persevera.

-El tipo de fortaleza que juega lastimado.

-El tipo de fortaleza que es un guerrero TUYO.”

Le pedí a Dios que me revelara mis propias “debilidades de mamá” donde pudiera estar yo atendiendo el lado suave de mi hijo, estorbando su crecimiento en hombría.

El día después de mi ferviente oración, le salieron ronchas en su abdomen. Tenía comezón y se quejaba, y francamente armo un escándalo por ello. Se veía comezón y desagradable, pero toda el área era de menor tamaño que mi mano. No era obvio que era lo que lo causaba pero sospechamos hiedra venenosa.

“¡Mama, no hay forma en que pueda jugar mi juego de futbol mañana!” me dijo. images

“Cuate, sé que tienes comezón, pero una vez que veas el balón en la cancha, te apuesto que la comezón le va a quedar chica a  tu deseo de anotar. Además, ¡tu equipo te necesita!” Le decía mientras metódicamente le lavaba las rochas con jabón especial, le ponía Calamine y le daba Benedryl.

Esa noche, me quede despierta tarde en mis “horas productivas,” preparándome para dar el disparo de salida  que comenzaría el día siguiente. Al pasar por su cuarto a las 2 am, vi a mi pobre hijo sentado en su cama, miserablemente abrazándose a el mismo, meciéndose adelante y atrás mientras lagrimas rodaban de sus cachetes hinchados. Las ronchas se esparcían como la hiedra que las causo – subían por su pecho hasta su cuello y cara, hinchando uno de sus ojos hasta casi cerrarlo. Bajaban por su estómago pasando dentro de sus muslos y llegaban a sus pies.

El. Estaba. Sufriendo.

Le di mas Benedryl, le aplique una capa de Calamine, y me di cuenta que no había nada más que yo pudiera hacer hasta que fuéramos al doctor. En silencio, me senté en su cama, acaricie suavemente su espalda y en silencio ore:

“Amado Señor. Tú conoces el dolor de mi hijo el día de hoy. Tu SABES lo que está sufriendo con su comezón y cuanto puede durar. Por favor, Dios, quítale la hiedra venenosa a mi hijo y sana su piel completamente”

Mientras estaba recostada en cama esa noche, pensé en su juego de soccer al día siguiente, y de cómo su entrenador no iba a entender que el faltara por “hiedra venenosa.” Imagine la llamada de teléfono que tendría hacer, haciendo énfasis en que tan fuerte era la reacción, ¡no eran un par de manchitas!

Al despertarme por la mañana, me sorprendió que mi hijo estuviera despierto. Se puso en pie, completamente vestido en su uniforme, viéndose en el espejo mientras el solo se aplicaba el Calamine.

“Puedo quedarme sentado aquí con comezón o puedo jugar un juego con mi equipo. Escojo jugar.” Respondió a la pregunta que no hice.

Yo estaba en shock. Yo había comenzado a crear escusas y decir como el ardor era más intenso de lo que originalmente ser veía; como iba a ser peor la comezón con el sudor; comenzaba a preguntarme si los demás lo entenderían, y un millón de excusas más para que el no saliera de la casa como un monstruo hinchado cubierto en pintura rosa.

Pero mis oraciones de las dos noches anteriores fueron contestadas, y mi “debilidad de mama” silenciada.

No solo jugo con su equipo ese día, pero ¡anoto! Un niño tenaz se convirtió en casey-opponenthombre – y su cuerpo lo alcanzo después.

(Nota: Si él no hubiera tenido la idea por el mismo, yo no sé si lo hubiera empujado a jugar el juego. Yo creo que el ser padres es una danza entre la compasión y la presión. Sin la primera, la segunda causa dolor y no necesariamente cambio. [Efesios 6:4])

Yo no afirmo que ser “fuerte” es en realidad la falta de lágrimas, o la falta de miedos, es sin embargo la habilidad de forzarte a ti mismo para ayudar a tu equipo, tu familia o alguien fuera de tu propia piel.

Pensé en mi oración de los días anteriores y me pregunto si Dios, ¡se ríe algunas veces de mí! En un momento estaba orando que mi hijo se convirtiera en un guerrero, y cuando EL permitió lo que el necesitaba para ser fuerte, yo inmediatamente ore que se lo quitara.

Estoy muy agradecida que Dios continuo en SU plan, y no me permitió estorbar.

Quizás hay algunos casos de “hiedra venenosa” en la vida de los cuales deberíamos estar agradecidos en lugar de resentidos: las luchas que nos hicieron fuertes; las pruebas que endurecieron nuestra piel; la resistencia que fortaleció los músculos.

¿O quizás hay algunas en mi vida en este momentos de las cuales debería estar aprendiendo en lugar de huyendo?

Porque yo me imagino que las respuestas a las oraciones a veces vienen disfrazadas de monstruos de comezón cubiertos en pintura rosa… antes de anotar el gol.

En amor,

Terri

Romanos 5:3-5 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

“Nosotros oramos por plata, pero Dios frecuentemente nos da oro en su lugar.” –Martin Lutero.

Los Brady Juegan (aun) Lastimados.

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Querida Lindsey,

Ya he decidido porque se le llama “armar alborotos”: porque se arma el alboroto y se  ¡des-arma la casa! ¡Los niños siempre serán niños! Cuando nuestro hijo mayor tenia a penas un añito de edad, “las luchas con papá” eran la parte más emocionante del día. Esto continuó aun hasta la edad pre-escolar y se convirtió en la arena de entrenamiento para tenacidad con cada uno de nuestros hijos. Chris y Casey pasaban horas rolando y desarrolló entre ellos una relación muy diferente a la cual yo tengo con mi hijo (o de mi relación con mi esposo) El juego siempre parecía por terminado al brotar las lágrimas, cuando el infante se rendía exhausto, realizando que había sido “vencido.”  Chris quería criar a nuestros hijos para ser tenaces en todo, y el nunca permitiría que el juego terminara con las lágrimas.

¡Los Brady juegan lastimados!” le diría a nuestro pequeño (a sabiendas que no estaba realmente lastimado) sin recompensar nunca su lloriqueo. Haciéndolo muy divertido para que el pequeño siguiera jugando, Chris entonces dejaba pasar suficiente tiempo para que las lágrimas se olvidaran, y así poder concluir en juego en una buena nota.

¡El juego era cada día! No, ¡cada hora! Las “luchas con papa” aun ocurren en nuestra casa con los adolescentes… ¡solo que ahora con intensidad de volumen!

Un día en particular cuando eran pequeños, cuando las luchas se habían declarado “terminadas”, Chris fue a descansar, recostándose en el sillón del cuarto de juegos, mientras Casey jugaba con los Legos. Después de un poco rato, el pequeño de 4 años corrió repentinamente, salto al sillón y cayó en el abdomen de papa, ¡sorprendiendo a Chris de su sueño! Chris grito “¡Ay! ¡Bájate de mí!”

Casey con un brillo tierno en sus ojos dijo: “¡Vamos papa Los Brady juegan lastimados!

¡Yo solté una carcajada!

Y las luchas continuaron…

¡Y vaya! Las veces que ese dicho pasa por mi cabeza son mucho mayores que las veces de luchas donde fue creada esta frase.

Cuando me quiero rendir con lágrimas,

Cuando quiero poner excusas por mi humor,

Cuando quiero gritar exhausta, “¡no puedo hacerlo todo!”

Vuelvo a aquel momento con mi pequeño de 4 años y soy recordada: “Los Brady juegan lastimados” y me quedo en el juego… solo un día más.

Bendiciones,

Terri

Filipenses 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Hebreos 21:1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.

1a Corintios 9:27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

Fuego, Fuego Pantalones en Fuego

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Querida Lindsey

Hace una década estábamos eufóricos por haber ocupado nuestra nueva casa enDSCN2622 Grand Blanc, Michigan.  El mudarnos de una casa vieja de 40 años a una casa “Ganadora de Desfile de Hogares” y de  2 años de construida fue una gran bendición.  El agente de bienes y raíces había señalado el bello techo estilo catedral adornado por el candelabro de “cristal cortado y chapado en oro de 14 quilates”, el cual coordinaba con los candelabros en las paredes contiguas.  Nunca antes había tenido algo tan lujoso.  Un puente balcón en el segundo piso estaba atrás de estos.  Así que los que veían desde arriba podían ver a la puerta de enfrente o bajar sus ojos y ver la gran sala.  A menudo bromeaba diciendo que desearía que hubiese sido un puente levadizo, para poner a los niños en sus camas y levantar el puente, y así no tuviesen forma de regresar a la sala hasta que yo lo considerara permisible.

No mucho tiempo después de mudarnos teníamos la casa llena de socios de negocios, algunos de los cuales eran también amigos íntimos, algunas nuevas amistades, vinculados por la comunidad de los negocios.   Con gusto los lleve por el requerido recorrido por la nueva casa, señalando las características que aún estaban frescas en mi memoria, como me había mostrado el agente de bienes y raíces que hizo la venta.

Cuando cruzábamos el puente, mencione mi broma usual del “puente levadizo” y continúe caminando hacia el cuarto de huéspedes.  De repente uno de mis invitados se escuchó desde atrás del grupo que caminaba conmigo “Uh… Creo que tu candelabro esta en fuego”

A voltear vi humo salir de la parte que da a la puerta de entrada.  Rápidamente grite pidiendo que alguien en la parte inferior apagara la luz del candelabro.

Las veinte personas en el recorrido miraban desde el balcón, el resto de los invitados  se reunieron en la parte inferior al escuchar mis gritos de pánico.  Todos miraban anonadados cuando la luz tenue revelo un par de calzoncillos tamaño 4T chispeando y en fuego en uno de los cristales cortados del ahora apagado candelabro.

Más tarde, cuando llame a mi hijo de 4 años a escena  para hacer las  preguntas comunes, “Como” y “Porque”,  simplemente contesto “Me preguntaba ¿dónde se habrán ido?”

Aun puedo sonreírme – Terri

Difícil de Tragar

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Querida Lindsey,

Mis embarazos, aunque todos repuestas a años de oraciones, no eran siempre el deleite que pensaba yo que serian.  Durante uno de mis cuatro embarazos, mis días empezaban con  malestar estomacal matutino, que por alguna razón, parecía no entender cuando dejaba ser de mañana.

Una vez mientras mi hijo de 2 años y yo almorzábamos, el malestar “matutino” llego justo después de ingerir el alimento.  Rápidamente corrí al baño, tirando al piso mi bolsa y de paso a mi hijo mientras tomaba el recipiente.   Despues que había pasado todo volvi la cara al niño para disculparme.

Me vio a la cara y me dijo “¿Mami, aun te está enfermando el bebe en tu panza?”

“Si… Creo que si…”  Le conteste, mientras limpiaba el sudor de mi frente.

“Bueno, entonces… ¿para qué te lo tragaste?”

Sonrisas

Terri