Duros Quiebres

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Querida Lindsay,

“Mama” comenzó mi pequeño de 8 años la semana pasada “podrías llamar al entrenador y decirle que no puedo jugar hoy porque me troné la pierna”

Viendo que caminaba bien, sonreí (recordando mis ‘piernas rotas’ de la infancia) y le pregunte que como había sucedido.  Me explico que había estado jugando futbol (soccer) con su hermano. Cinco años mayor que él, este hermano en particular puede ser sobre-competitivo con su patada poderosa.

“¿Fallo a la pelota y te pego? ¿O te caíste? ¿Qué paso?” comencé a investigar adivinando que un habia un poco de chismo en el asunto.1195437010267403083johnny_automatic_sad_dog_with_a_broken_leg.svg.hi

“El pateo la pelota ‘lo más fuerte que pudo’ (una frase que siempre me hace sonreír) y yo intente detenerla.”

“Oh ¡wow! Ese es el tipo de tiros que yo una vez detuve, y ¡no pude usar mi hombro por un año!” dije. “Bueno, por lo menos ¿la detuviste para que no metiera gol?” bromee para aligerar la situación.

“No” mascullo, y yo deje de sospechar que su propósito era meter a su hermano en problemas.

“¿No? ¿Trataste de detenerla y te pego tan fuerte que lastimo tu pierna pero seguiste adelante…?”

“No.” Se quejó, “yo intente patearla muy, muy fuerte pero falle la pelota por completo.”

“¿Fallaste a la pelota? Entonces ¿Cómo te lastimaste tu pierna? ¿Le pegaste al piso?” le estaba arrancando la historia.

“No. No le pegue a nada, pero patee tan fuerte que mi pierna trono, yo oí como tronaba.” Dijo resueltamente.

Aprecie el gozo de ser mama.

“Bueno, amigo, no creo que te la rompiste, así que probablemente estés bien para practicar esta noche. Además, vas a jugar contra las niñas. Tu equipo te necesita!”

“No, mama” la preocupación en su voz era obvia. “No hay manera de que pueda jugar esta noche”

Uh, oh… olfatee un momento de enseñanza. ¿Que podría yo decir para alentarlo a dejar esa actitud cobarde que nos intenta detener a todos cuando “las cosas se ponen duras”?

¿“¡Los Brady juegan lastimados!”? Nope, esa ya la escucho. ¡Historia! ¡Necesito una historia!

Mis hijos (al igual a los adultos) siempre aprenden mejor por medio de una historia relevante. Para mí, cuando se dice en tercera persona, no da lugar a ofensas y ayuda al aprendizaje sin sentirse atacado. Ciertamente yo puedo pensar en alguien que se ha sobrepuesto a alguna dificultad que se pueda identificar con el corazón y mente de este pequeño de 8 años. Entonces me acorde de una antigua y buena historia de su hermano mayor (quien yo sé que mi hijo menor nunca identificaría como “acobardado”). Comencé mi “había una vez…” pero seguida de una historia verdadera –pero en términos de mi pequeño, con pausas de “y ¿sabes que paso después?” para mantenerlo atento.

Cuando tu hermano mayor tenía 11 años….

(De mi carta anterior ‘Comezón por ser duro fuerte’ que fue inspirada por esta conversación con mi pequeño de 8 años la semana pasada, pero ese día de lo conté en términos más jóvenes.)

Cuando Casey tenía como once, recuerdo que a veces aun el, como muchos muchachos de once lloraría, o lucharía contra acobardarse. Y yo ore a Dios para que le ayudara a hacerlo fuerte y duro.

El día siguiente, Casey ¡toco hiedra venenosa! Comenzó como una mancha pequeña, pero Casey pensó que tendría que faltar a su juego de soccer. Yo le dije que el necesitaba ‘jugar lastimado’ porque realmente no era algo tan grave.

Esa noche, la comezón se puso peor. ¡Mucho peor! Estaba en su cara, su pansa, ¡sus piernas y sus pies! Tenía TANTA comezón que le pedí a Dios le curara ¡lo más rápido posible!

Pero al día siguiente, Casey se levantó y ¿Sabes lo que hizo? Se puso su uniforme de soccer ¡para ir a jugar!

¡Yo no lo podía creer! Ahí descubrí que él se convirtió en un campeón cuando ¡se sobrepuso a la hiedra venenosa! Yo pienso en retrospectiva en mi oración días antes y descubro que quízas la hiedra venenosa ERA la respuesta a mi primera petición; que Dios hiciera a Casey fuerte, porque cuando yo lo vi jugar aun con la hiedra venenosa, me di cuenta que mi oración había sido contestada.

Pensé en mi oración de los días anteriores y me pregunto si Dios, ¡se ríe algunas veces de mí! En un momento estaba orando que mi hijo se convirtiera en un guerrero, y cuando EL permitió lo que el necesitaba para ser duro, yo inmediatamente ore que se lo quitara. Afortunadamente, Dios continúo con SU plan, y simplemente no escucho mi petición de una ‘salida fácil.’

No solo Casey jugo en su equipo ese día, pero !anoto un gol!

“Quizás Dios permite a veces las pruebas para que podamos fortalecernos y poder perseverar.” Le dije a mi pequeño (hablándole a cerda de Romanos 5:3-5) mientras terminaba la historia de su hermano, esperando que tuviera un impacto en su propia fortaleza esa noche.

Se sentó pensativo en silencio. Yo me hinche como pavorreal de mi habilidad como madre para enseñar con historias de terceros. Esperaba que el tomara los paralelos con su propio dilema de soccer. Me puse hasta sentimental, pensando en mi hijo ahora de 16 y como se ha convertido en todo un hombre.

El de 8 años irrumpió en mis pensamientos de orgullo, “Bueno, esa es una buena historia con la hiedra venenosa, mama, pero MI pierna rota es un problema mucho ¡MAS grande!

Ha! Todos pensamos que “nuestra mula carga la carga más pesada…”?

Le dije que él le podía decir al entrenador que se había “tronado” la rodilla, y que quizás el necesitaría llevar más calma esa noche.

Yo podría haber dicho que la lección no fue aprendida, pero, SI jugo en el partido esa noche… “pierna rota” y todo. Su equipo estaba perdiendo 2-0 al medio tempo, pero el vino al medio tiempo y le ganaron a las niñas. (El me pidió que te dijera esa parte.)

Disfrutando la maternidad,

Terri.

 

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