La Creacion de un Nombre

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Nate GSSCA los seis años de edad desde el asiento trasero del auto, hablo Nate con voz de autoridad. “¿Mama, podemos detenernos en el departamento de cambios de nombres camino a casa?”

Ahogando la risa le sonreí y pregunta que era lo que quería. Me gustaría cambiar mi nombre, si puedes llevarme, ya decidí cual nombre prefiero.

 

Tienes que apreciar su estilo colérico y decisivo! Sin disculpas por insultar el nombre que mi esposo y yo debatimos por horas el día de su nacimiento inesperado en el piso de madera en nuestra casa (esa es otra historia para otro día).  No técnica de sándwich…, “Me encanta el nombre bíblico que me dieron, PERO estoy considerando tomar otro nuevo.” Simplemente, “Detengamos en el departamento de cambio de nombres, tengo un nombre mejor que el que me diste.”

 

¿Sino Nathaniel, cual nombre prefieres? Mi curiosidad creció.

 

Con la facilidad, que pides sal en un restaurante, contesto, “Quiero cambiarlo por Ronaldo”

 

Hoy día no tengo que describir quien es Ronaldo, pero en el 2006, cuando sucedió esta conversación, Cristiano Ronaldo era nuevo a la escena futbolística, nuestra nueva afición. Me dolió tener que derrumbar sus sueños. “Lo siento cariño, no existe un departamento de cambio de nombre. Pero, si gustas puedes usarlo como apodo y tal vez consigas que otros te llamen así.

 

Entramos al estacionamiento de IHOP.

 

Como Chris estaba en un viaje de negocios, los niños y yo decidimos salir a desayunar. Ordenamos nuestros platillos y nos entretuvimos colorando los mantelillos de papel, y distrayendo a los pequeños de 1 y 3 años mientras esperábamos. Una señora mayor nos veía desde la mesa adjunta. Me pregunte si recordaba sus propias historias maternas y si algún día tendría tiempo para hacer lo mismo.

 

Interrumpió nuestra coloración. “Que linda familia,” nos dijo. Mis hijos se enderezaron disfrutando de la atención. “Como se llaman?” les pregunto con una sonrisa.

 

“Casey,” el mayor, de 9 años, contesto con la confidencia del hombre de la casa, por esa mañana.

 

“Steen,” contesto Christine con su voz de niña de 3 años.

 

“mm mm” JR, se negó a contestar, sacudió “no” con la cabeza, yo conteste por el “J.R” y le saque los deditos de su boca, donde se dirigían cada vez que le ganaba la timidez. La señora le rasco la cabeza y volteo a ver a Nate con anticipación.

 

Nate carraspeo, y contesto “Ronaldo” sin cuestión alguna en su tono de voz.

¡Ahogué la risa! No quise explicarle su nombre real y lastimarlo; No quería que me viera reír y que pensara que me reía de algo. Así que sonreí, una sonrisa más grande de lo normal; como una presa deteniendo el torrente que sería la historia completa.

 

Repitió los nombres, como si pensando en cada uno de ellos “Casey, Christine, J.R y Ronaldo.”

 

¿Se daría cuenta que uno de ellos era diferente? Pregunte, mas ignore el pensamiento.

 

“Es un GRAN placer conocerlos. Pórtense bien con su mama y disfruten de su desayuno. Gracias por hablar conmigo.” Y partió.

 

Desde ese momento, todas sus tareas de matemáticas llevaban el nombre, “Ronaldo” Sus botellas de agua eran rotuladas con “R” envés de “N.” Nunca corrigió a ninguno de nosotros cuando lo llamábamos Nathaniel, pero cuando se presentaba a extraños, con confidencia les dejaba saber que su nombre era el mismo que su héroe del momento, “Ronaldo”

 

La verdad no recuerdo cuanto tiempo duro el nombre “Ronaldo,” pero fue lo suficientemente considerable para traerme una sonrisa al recordarlo.

 

Avancemos a agosto 2017, cuando Nate (ahora 17 años) fue invitado a jugar con el equipo Generación Adidas en Madrid, España. Ya que estaría en Europa, un amigo pensó que Nate sería una buena adición a un equipo en Francia, que estaba dispuesto a darle una oportunidad. Nate partió a Europa unas semanas antes para jugar en Francia. El no hablar ni lo más mínimo del idioma, al igual que la falta de conocimiento de que, el departamento de cambio de nombre, no existen en cada esquina, no lo detuvieron. El idioma internacional del futbol fue suficiente. En Francia o en España una palabra era la que usaban todas para describirle cuando le veían, “¡Ronaldo!” Irónicamente, en apariencia, (y ojalá en su juego futbolístico), Nathaniel le recuerda a la gente de Cristiano Ronaldo. Nate no le menciono a nadie su “nombre secreto.” Jaja, solo se lo dieron, muchas veces, en su cara y a sus espaldas. No hablaba francés ni español, pero conocía el nombre,” Ronaldo,” en cualquier lenguaje.

 

Desde jovencito, Nate ha hablado de sus deseos de jugar futbol profesional en Europa. Toda su vida ha sido llena de madrugadas viendo juegos televisados desde zonas de tiempo distanciadas. (¡Yo pensaba que tendría un acento británico, porque siempre jugaba con sus muñequitos de futbol hablando como comentarista británico!)

 

Lo hablo a existencia. Hoy, Nate está en la primera etapa de su trayectoria, el vuelo a Paris. Supongo que puede ser un metafórica para su vida adulta. Esta “primera etapa” empezara en San Brioca, Francia, donde vivirá y entrenara con la fila del equipo de futbol Stade Briochin. Nuestro amigo, Dario Brose, jugo ahí durante su carrera futbolística y sugirió que sería un buen encaje para Nate. Su curso intensivo en Francés ha iniciado; sus zapatos de futbol (incluyendo los zapatos para terreno suave) – llegaron a tiempo, antes de partir; y mis ojos están un poco borrosos mientras escribo. Mientras sale a hacer su propio nombre, me emociona pensar lo que el tiempo dirá,.

 

En una carta que escondí en su maleta (quizás la encuentre después de leer este blog, jajá) le dije que esto es una respuesta a oración. No ore que se mudara a miles de millas de mí. Ni siquiera ore que tuviera una carrera jugando el deporte que tanto ama. Ore que Dios lo hiciera un hombre que busca el corazón de Dios y SUS caminos. Me emociona que El escogió el futbol. Estoy orgullosa del hombre que va al otro lado del océano a vivir el propósito de Dios para su vida. Después de todo, algún día, un niño talvez le pida a su mama cambiarse su nombre a Nathaniel…como el futbolista… y el de la biblia.

 

Con cariño,

 

Terri

 

Juan 1:47-48 Cuando Jesús vio que Natanael se le acercaba, comentó:

―Aquí tienen a un verdadero israelita, en quien no hay falsedad. 

―¿De dónde me conoces? —le preguntó Natanael.

Proverbios 3:5-6  Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia.
Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas.

 

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