Gracia al estilo Galletas

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Querida Lindsey,

Una madre presumía, “Mi hijo gasto mil dólares en mí, ¡me compro este abrigo Nuevo!’

Otra remato con, “Bueno, mi hijo gasto decenas de miles de dólares en mí, ¡me compro un auto Nuevo!”

¿Verdad? ¡Eso no es nada! Dijo una tercera, “¡Mi hijo gasta cientos de miles de dólares cada SEMANA hablando de MI, con su terapista!”

A veces me he sentido como esa tercera madre – puede ser uno de ser uno mis hijos diciéndolo algún día.

Sean buenos, malos o feos, los padres dejan huellas imborrables en nuestras vidas. Perder a mi maravilloso padre recientemente, cuatro años después que, a mi madre, ha ciertamente dejado tremendos vacíos en mi corazón. Cuando los padres pasan la batuta, sentimos que recibimos una gran responsabilidad, y al mismo tiempo la fundación que nos sostiene sufre un gran daño. Aunque el tributo de “celebración de vida” publico para papa, espera el paso de la prohibición de asambleas y viajes debido a la pandemia, nada me detiene de escribir algunas cosas sobre Papá para celebrar. ¡Pensé que podría escribir algunas memorias para compartir CONTIGO!

 

Los papás son importantes.

“En un análisis de sobre 100 estudios de las relaciones entre padres e hijos se encontró que el tener un Padre amoroso y envuelto es tn importante pala la felicidad, bien-estar, y éxito académico, del pequeño, como tener una madre amorosa y envuelta.” Eh escuchado que la relación de un padre con su hija, podría ser la relación más impactante en su visión del Padre Celestial. Aun otros estudios indican que, entre otras ventajas, hijos que sienten cercanía y afecto con su padre tienen doble posibilidad de entrar a la universidad y 80 por cientos menos posibilidades de ser encarcelados. No digo estas cosas para insinuar que las madres no son importantes, solo quiero celebrar al hombre a quien llame “papá,” porque tuve uno padre ¡magnifico! Estoy agradecida por el impacto que dejo en mi vida; me dio todas las ventajas en el mundo. Siempre desee tener un esposo que influenciara a mis hijos de la misma manera. (¡Y Dios me bendijo con el!)

 

Para empezar mi “Celebración de vida de Papa” empecemos con la historia de las “Galletas de Mantequilla de Maní,” ya que es mi favorita.  Te mencione antes en “Celebrando a los Padres” pero me sorprendió cuantas personas e la mencionaron al escuchar de mi reciente perdida. Esta gran memoria no solo me hace desear ser mejor persona, pero enseñar a mis hijos lo que es realmente la “gracia.”

 

Gracia de Padre

Fue un día “difícil” en mi adolescencia. Quería darles un delicioso regalo a mis hermanos de galletas de Maní. PB cookies

(¡Fui una hermana perfecta y la victima en todas las historias… porque, bueno, yo estoy contando la historia, jajá! No caía mal que esas galletas eran también mis favoritas)

Preparé las galletas y las puse en el horno y fui a ocupar el tiempo, 8-minutos de cocimiento, tocando el piano. El sonido del piano debió haber sido más fuerte que el sonido del temporizador de comida, porque las galletas terminaron quemadas. Aparte, había puesto muchas en el horno al mismo tiempo, así que la mayoría de la hornada se arruino. Claro que mis hermanos entraron a la cocina al momento exacto, cuando el hedor de galletas quemadas sofocaría a cualquier ocupante en la casa. Estaba avergonzada. Se rieron de mi al preguntarme si estaba usando el detector de humo como mi temporizador otra vez. Uno de ellos tomo una galleta y saliendo dijo que iría a jugar hockey con ella, “¿alguien quiere jugar conmigo?” grito.

Fue entonces que mi padre regreso a casa después de un largo dia de trabajo. Me sente, desanimada, lista para escuchar las palabras de sorpresa por el lamento de mi error. Mi padre, en silencio claro, camino hasta la bandeja de galletas, que aún estaban enfriándose (¿ahumando?) en la cocina, las reviso, tomo una en sus manos y dijo, “¡Maravilloso! ¡Finalmente, alguien hizo las galletas justo como me gustan!” Procedió a comer galleta quemada tras galleta quemada, como si fuese Lucas, El Monstro de las Galletas, con gran dicha. Mi cara se relajó a una sonrisa. Yo no sé qué tipo de día tuvo mi papá en su trabajo en la fábrica de vidrio, pero si sé qué tipo de día me ayudo a tener a mí.

Ya siendo adulta le recordé de esta historia, según él no la recuerda. Eso es simplemente come él era. Y es quien yo quiero ser: alguien dispuesta a comer galletas quemadas, tomando las cargas visibles e invisibles de otros. Eso es gracia. ¡Eso fue mi PAPÁ!

Te amo y te extraño,

Terri

 

boatdad

Gracias por traducir, Norma Flores