Ni los Ángeles pueden hacer más

en memoria de Papá

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Querida Lindsey,

Era un día frio y lluvioso cuando entre a tomar mi examen de termodinámica en la universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh. No tenía dinero – desayune café, seguido por ½lata de Spaghettios para el almuerzo y la otra mitad para la cena (No le digas a mi mama,). No tenía la calculadora nueva que era la nueva maravilla para todos los celebritos de la escuela: la “científica.”Mi calculadora solar, obtenida gratis en el trabajo de verano como cajera del banco, era de poca ayuda en la interpolación de cientos de páginas de tablas y figuras en el índice de mi libro de termodinámica. Nada me ayudaba a entender cuál tabla debía usar. La falta de sueño, (por haberme quedado despierta media noche estudiando) y la falta de un buen desayuno solamente aumentaron mi falta de aprendizaje del sujeto, al cual afectuosamente llamábamos termo.

Casi no lo creía cuando escuche la campanilla que señalaba el final del examen. ¿Había escrito alguna respuesta? Sentía que había pasado la hora entera revisando las tablas, ¡tratando de recordar cual era la apropiada para usar! Todos, mis compañeros y yo, sentíamos la pesadez mientras salíamos del salón. Nadie se sentía muy bien con el examen, pero yo, ni siquiera sentí que había terminado. Pensé, “si las que conteste están correctas, entonces, talvez recibire ¿un 50%? ¡Fracaso!

Cuando regrese a mi dormitorio, llame a mi papá. (Porque en los días de antaño, los teléfonos estaban conectados a la pared. Eran conectados con un cordón largo – que si lo estiraba “bien”podría derramar al piso todo objeto sobre mi escritorio. Pero divago.) Tenía que regresar a mi dormitorio para llamar a mi papá. Junto con un humor peculiar, (el cual puedes notar en la foto de su “ficha en el hombro”abajo), papá y yo Chip on Shoulder dadcompartíamos amor por la ingeniaría, y le encantaba que le llamase con cualquier cosa – especialmente ingeniería.

Una vez, estaba estancada con mi clase de óptica, la ciencia tras los prismas de luz. Mi profesor, Dr. Young, era uno de los autores del libro de texto, escrito por Sears, Zemansky, y Young.

Su nombre subió el costo del texto a $250, y su clase requería la “nueva edición,” así que no podíamos comprar el texto más barato de algún ex alumno. (¿Sabía este tipo que estaba comiendo ½ lata de Spaghettios para mis alimentos?) ¡Reconocí que hacer preguntas al profesor del prisma no me daría mejor explicación de la que ya estaba en el libro, siendo el autor! Cuando le llame a Papá rápidamente me envió su libro de ingeniería de treinta y cuatro años atrás, (¡¿Quien guarda estas cosas?!) para que pudiese revisar lo que este decía sobre los prismas de luz. ¡Me sorprendí cuando abril el paquete y encontré que la explicación en su libro sobre los prismas era exactamente la misma que el mío! ¿Los autores de su texto? Sears y Zemansky,” costo $4.

Adelantemos al día de mi termo-fracaso, y cuando llame a mi papá. Esta vez no estaba buscando ayuda en ingeniería. Creo que estaba buscando un hombro que recibiera mis lágrimas. Le dije que creía había fallado en mi examen…, con menos de 50. Me dijo,” ¿Esta es la primera vez? ¡Oh, a mí me paso muchas veces, jajá!”

Yo no me reí. Básicamente, estaba ahogando mi llanto.

“Bueno, no eh pensado en mis exámenes de termo en años,” me dijo. “Hiciste lo mejor que pudiste?”

“Si!” conteste, enfatizando que creía en mis propias palabras “Si, repetí toda la tarea para prepárame; me quedé despierta media noche, ¡entendiendo! ¡Pensé que estaba PREPARADA!

Fue entonces que me dijo algo que ha impactado mi forma de pensar desde entonces:

 

Entonces, ni los ángeles pueden hacer más.

¡¿Que?! ¿No estaba molesto conmigo por mi mal grado? ¿No me iba a dar un sermón en lo que debía de haber hecho? ¿No iba a intentar incitarme a protestar a mi maestro por hacer el examen tan difícil? ¡¿Lo iba dejar así?!

No había pensado en mis exámenes de termodinámica en varias décadas, pero un día mi hijo me dijo que haba tronado su examen de ciencia. Recuerdo el viaje de regreso a casa después de unas semanas de secundaria, escuchándolo hablar de la injusticia de examen tan difícil, los comentarios auto humillantes, diciendo que tonto era, y aun comparación con su hermano, diciendo que nunca sería igual a su hermano mayor.

Finalmente, corte sus palabras diciendo,” ¿Hiciste lo mejor que pudiste?”

“¡¿QUE?! Su personalidad colérica tomo esas palabras como ofensa y empezó a discutir, ¡“SI! ¡Claro! ¡Hice todo lo que yo sé hacer para prepararme para ese estúpido examen!”

Y pase el consejo de mi papá, “Entonces, ni los ángeles pueden hacer más.”

Especialistas de liderazgo lo dicen de esta manera “No se puede garantizar el éxito, solo lo puedes merecer.” [pero asegúrate de merecerlo]

Amiga, mientras la vida continua, veo unas áreas de mi vida donde talvez recibí la dichosa A por mi gran esfuerzo, pero veo muchas otras áreas donde eh puesto metas y las reajusto una y otra vez, y me eh sentido fracasa al no poder lograrlas. Siempre me siento como que tengo que levantarme a mí misma y preguntarme “¿Hiciste lo mejor que pudiste? ¿mejor? ¿Deberás?! ¡Entonces, ni los ángeles pueden hacer más!” Cuando mi mejor esfuerzo no es suficiente pare el éxito en el tiempo de Dios, por lo menos mi esfuerzo me da un espacio en la sala de espera.

Mi hijo, que es de personalidad fuerte, termino el día del examen con palabras mayores que su edad. Cuando ya se acercaba la noche, calladamente me dijo, “mama, ¿sabes que no eres como otras mamas? Todos mis amigos terminan castigados por tener malos grados, Tú y papá son los únicos que me dirían algo como lo que me dijiste hoy. Si me hubieras castigado por mi grado, no hubiera querido echarle más ganas la próxima vez, ¡no hubiera querido siquiera intentar!

Y creo que yo, también tuve un papá que no fue como otros papás. Me ayudo a recibir el mejor grado en lo que es verdaderamente importante.

Bendiciones,

Terri

Dad n me

 

Translated by Norma Flores

Vehículos Desatendidos

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Querida Lindsey,

Nos acercábamos a la feria, las casas en las calles cercanas tenían patios decorados con coches estacionados. Letreros grandes diciendo “Estacionamiento $10.00” adornaban sus buzones de correo.

“¡Mama! ¿Podemos comprar una casa aquí? ¡Que buen baza de negocio seria el patio delantero!” dijo Christine (edad 10). No recuerdo que respondí, pero ella concluyo, “Pero yo solo cobraría $9.”

¡Que niña tan emprendedora! (Gracias a los libros de Robert Kiyosaki)

La feria estatal de Carolina del Norte se ha convertido en una tradición familiar que comenzó dos años atrás: Fue entonces cuando nuestra cachorrita de 10 semanas, estaba aún demasiado pequeña para dejarla en casa, así que vino con nosotros. Su presencia solo incremento las emociones en el auto (¡que no necesitaba más emociones!) en nuestro debut al evento. La feria estatal, nos anunciaba sus Oreos y Submarinos fritos (¡Como si necesitaran aceite caliente para incrementar su “nutrición”!) y con ¡juegos mecánicos! (los cuales reprobaban las evaluaciones de seguridad hechas por dos padres ingenieros), hombres con sancos, bandas de Blue Grass, y cosas semejantes, que garantizaban un día de diversión familiar. Nuestros hijos flotaban de emoción, mientras tratábamos de contenerlos en la Ford Expedition por los 30 minutos de trayecto a la Feria de la Capital del Estado. Mi esposo Chris eligió estacionarse en el estadio de futbol de la Universidad Estatal de Carolina del Norte con sus transportes en lugar del patio de enfrente de alguna casa.

Cientos, si no miles, de autos estaban limpiamente acomodados en filas diagonales. Un trabajador con su chaleco amarillo nos dirigió hacia la sección relativamente vacía, donde Chris se tomó la libertad de escoger un lugar más alejado de las puertas de otros coches. Las puertas de nuestra camioneta se abrieron como de explosión, en contraste con la velocidad que nuestros hijos (y perro) bajaron. Chris llego mi lado del auto, emitiendo las preguntas paternales de arribo: “¿Por qué les toma tanto tiempo salir?”, “¿Porque te quitas los zapatos para un viaje tan pequeño?”, “¿Si traes zapatos?”

Chris estaba agachado ayudando al más pequeño (seis en ese entonces) a amarrarse los zapatos, cuando repentinamente el tono y la urgencia en el tono de su voz cambiaron:

“¡HEEEEY!” Le grito a un Toyota Corolla que paso lentamente ¡apenas librando el pie de Chris!

¡Fue entonces cuando tanto el como yo notamos que no había conductor en el auto!

Algunas personas, quienes presumiblemente estarían en el autobús camino a la feria, habían estacionado su auto en neutral. El auto se quedó desatendido, deslizándose silenciosamente en medio de un estacionamiento lleno de familias, camino a un desastre seguro. Estaba moviéndose lo suficientemente lento que Chris agarro la puerta del conductor, solo para descubrir que estaba cerrada. El modo de emergencia arranco en mi corazón mientras aventaba al cachorrito dentro de la camioneta y les dije a los niños que se quedaran sentados. Corrí al lado de la puerta del pasajero, descubriendo que también estaba cerrada. Nuestro cómodo trote estaba convirtiéndose en una carrera a todo poder mientras el auto, cuando el auto continuando ligeramente de bajada, se aceleraba. Dándonos cuenta que no había forma de detener el auto, (Mi corazón se acelera ante la memoria, solo de escribir esto.) Chris cambio su enfoque en tratar de salvar a las personas en el camino de este coche. “¡VEHICULO DESATENDIDO!” comenzó a gritar mientras corría. Por alguna razón sentí que necesitaba traducir las palabras para la persona promedio que iría a una feria y comencé a gritar desde mi lado, “¡Hey! ¡QUITENSE DEL CAMINO! ¡El COCHE NO TIENE CONDUCTOR!, ¡NO SE PUEDE DETENER!, ¡QUITENSE DEL CAMINO!”

(Sí. Mi pobre esposo ha recibido mucho humor en nuestra familia por su elección de palabras de autor reconocido, “¡vehículo desatendido!” ya que en el estacionamiento estaba lleno de… “vehículos desatendidos.” Pero me estoy distrayendo…)

Una familia, parada fuera de su Jeep Cherokee (probablemente preguntándoles a sus hijos donde estaban sus zapatos), salto fuera del camino antes del que el asesino silencioso pasara. Afortunadamente no había muchas personas en el auto, ya que esa sección de estacionamiento había sido llena horas antes. Corrimos al lado del auto, gritando y sudando, hasta que se deslizo a su destino final – chocando con un Honda Accord cuyos dueños tendrían un fin de día no muy justo al final de su día en la feria.

Vidas desatendidas.

Manejando de regreso y riendo ese día, agradecidos de haber evitado lo que pudo haber sido una situación seria, me pregunte cuantas veces mi vida ha sido como este Toyota Corolla desatendido. Me he deslizado durante días (o años) en neutral, dejando que la inclinada de mi entorno determine mi velocidad y destino.

– El tiempo en un trabajo que solo seguí haciendo por temor a cambiar algo…

– El tiempo en medio de un grupo de damas, y yo solo seguí escuchando, evitando conflicto…

– Las veces que he permitido que el humo de un conflicto se vea a la distancia, sin revisar el origen del fuego…

– Cuando termine la universidad y dije, “¡Yupi! ¡Nunca voy a volver a leer un libro!”

Cuando vemos a nuestro alrededor las “vidas desatendidas” abundan:

–        Personas que adoran a su perro, o la televisión en lugar de aprender a cómo llevarse bien con otros (Aun hay calcomanías que dicen, “Entre más conozco a las personas, más quiero a mi perro.”)

–        Familias que nunca han hecho un esfuerzo en mantener el presupuesto y gritan “¡injusticia!” a cualquiera que tiene dinero.

–        Millones que han detenido su aprendizaje una vez que el gobierno ha dejado de requerirlo (cuando cumplieron 16) y aun así tienen derecho al voto.

–        Personas casadas que piensan que porque tienen un anillo, merecen lealtad de su pareja, por lo que ya no hacen un esfuerzo por complacer a la persona con la que están casados.

Me entristece ver sus vehículos, en movimiento, destinados a un choque. Desafortunadamente, los peatones inocentes van a tener que lidiar con las ramificaciones de los choques ocasionados por esas “vidas desatendidas.”

Atendiendo la vida

¿Cómo sacamos nuestra vida de neutral?

Aprender un poco de latín y griego en la escuela en casa a traído nuevos significados a las palabras: algunos reales, otros me los invento. (¡Sonrisa!) Sin embargo, aprendí en algún lado que la palabra “a” puesta como prefijo hace que la palabra signifique “lo opuesto de”.  Así que atender significa lo opuesto a “tender”.  En otras palabras,  la única manera de hacer que nuestras vidas cambien a una dirección opuesta a nuestras tendencias carnales (pecado, pereza, etc. ) es atenderla.

Una “vida atendida” es alguien quien… bueno… ¡tiene su auto en la velocidad!

Alguien quien:

– Determina una dirección a la cual apuntar, y luego corre hacia ella. (¡Corriendo la carrera que tenemos por delante, para obtener un galardón en Cristo Jesús! Hebreos 12:1)

– Lee los libros correctos, escucha audios y se asocia con personas que están direccionalmente correctas. (No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. Hebreos 10:25)

– Entiende que la educación es una aventura para toda la vida. Como dice Orrin Woodward “La educación es una asignación para toda la vida. Expira junto con nosotros.” https://twitter.com/Orrin_Woodward

No me mal entiendas; la vida tiene muchos choques, que son “accidentes”, también. Yo estaría equivocada si dijera que todos los malos resultados son porque soltamos el volante. No podemos controlar los resultados negativos, solo nuestros esfuerzos hacia resultados positivos. Como mi padre siempre me enseñó, “Haz lo mejor; los ángeles no pueden hacer más.” Muy seguido, yo he visto el humo elevarse de un choque en mi vida y he pensado, “Pude haberlo evitado.”

Mantén la presión

Yo creo que para poder manejar, uno debe de presionar el pedal.

“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.” – Filipenses 3:12

“Un vehículo desatendido puede ser peligroso, pero una vida desatendida puede ser trágica.” Chris Brady. https://twitter.com/RascalTweets

Para parafrasear a Ann Graham Lotz, “Es doloroso observar un Cristiano que ha salvado un alma, pero está viviendo una vida desperdiciada [desatendida]”

¡Mantén la presión [del pedal], mi querida amiga!

Terri Brady

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“Tendiendo” a Perdonar

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Querida Lindsey

Recientemente escribí de nuestro viaje familiar a la feria estatal: Un auto – que había sido dejado en neutral – había atravesado el estacionamiento, apenas esquivando a mi esposo y a otros peatones mientras alcanzaba su destino: chocar contra un auto . El “vehículo desatendido” rodando en neutral a cualquier destino la vertiente lo llevare, me recordó de las muchas “vidas desatendidas” que se mueven en neutral, dejando que circunstancias externas determinen su destino; un choque.  (Ver “Vehículos desatendidos”, aquí.)

¿Y si en lugar ponemos nuestro PRNDL en D de “drive” o conducir – para alcanzar nuestro más alto potencial para la Gloria de Dios?  Conduciendo nuestras vidas con propósito (en la voluntad de Dios) es la única forma de luchar contra nuestras tendencias naturales en declive.

Cuando pensamos en auto-asistencia, frecuente pensemos en el manejar el “comer bien y hacer ejercicio” para evitar un choque de salud.  O quizás pensemos en el manejar bien el presupuesto a fin de evitar el deslizarse en las deudas y terminar en la bancarrota. Los medios frecuentemente conducen  “vidas desatendidas” por su vertiente resbalosa de pecados hacia el alcohol, infidelidad o pornografía entre otros. Si no atendemos a la vida de nuestros hijos, la cultura alrededor los jalara gustosamente. Aunque la lista de necesidades de conducción es interminable: dieta, medios, presupuesto, crianza de nuestros hijos, etc. recientemente he observado y admirado la “hábil conducción” que algunos cristianos están haciendo en el área de

Perdonar.

Es extraño pensar de alguien conduciendo perdón, pero al mismo tiempo, a menos de que sea conducido a propósito, el perdonar o la falta de perdón llevara a un choque severo, cada vez.

La tendencia natural al agravo, es sentirse ofendido, guardando la ofensa y hasta buscar venganza por dicha ofensa – ESTA es la vertiente del mundo en que vivimos. Despiertas toda la noche desatendidas, las emociones conducen la voluntad del individuo terminando en amargura, ira, negatividad, relaciones rotas, problemas físicos y aun violencia. Yo tengo remordimientos masivos cuando pienso en la gloria que robada a Dios cada vez que me ha faltado perdón para alguien más.

Un autor dice que perdón es nunca repetir la ofensa de nuevo – con la persona involucrada o con alguien más. Contar la historia o pensar en la historia solo ocasiona un nuevo nacimiento a las emociones pasadas, removiendo por completo los beneficios del perdón. Autor de libros best-seller, Orrin Woodward dijo, “Perdonar no significa que la víbora no va a volver a morder. Significa que no tendremos el deseo de lastimar a la víbora.” Nos da compasión la víbora. Queremos ayudar a la víbora a que sea una nueva criatura en Cristo. A veces me he tenido que forzar a perdonar a alguien quien al mismo tiempo tiene ¡un gran resentimiento hacia mí! Pero ¿acaso Cristo no me enseñó que es posible a través de su misma muerte, cuando oro por los que le mataban, “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.”?

Martin Lloyd Jones, en su libro, Vida en Cristo, dice que cuando nuestro orgullo está en orden, nadie puede insultarnos. “Sea lo que el mundo pudiera decir de mí, cuando yo me conozco a mí mismo, yo sé que ellos no saben la verdad acerca de mi – soy mucho peor de lo que ellos piensan. Cuando nos vemos a nosotros mismos a la luz del evangelio glorioso, nadie nos puede lastimar, nadie nos puede ofender”

Yo realmente creo que la condición de mi corazón – no el tamaño de la ofensa – determina el nivel de dificultad a perdonar al ofensor. En esencia, si mi corazón reconoce que yo he necesitado perdón en el pasado, yo soy más propenso a dar perdón Hoy. Si mi corazón está lleno de orgullo como si, “yo nunca he necesitado el perdón” “Yo soy más Santo que estos que me ofenden” o “yo jamas haría algo así,” entonces soy más propenso a tomar cualquier acción como una gran ofensa y tendré mucha más dificultad a perdonar. En otras palabras yo me encarcelo a mí mismo, mientras limito la libertad de las personas a mí alrededor. Es difícil de expresar mejor que el Viejo dicho: ” El no perdonar es como beber veneno y esperar que la otra persona se muera.”

Aquellos que perdonan no solo se dan a sí mismos el regalo de la libertad del pasado, sino también bendicen a todos quienes conocen con esa misma sensación de libertad.

Mi hijo de 13 recientemente leyó El Refugio Secreto, un libro que detalla el tiempo que 51N6NiZx5kL._SL300_Corrie Ten Boom paso en un campo de concentración Nazi durante la Segunda Guerra Mundial.  (Recomiendo ampliamente escuchar el audio de Ms. Ten Boom grabado unos pocos años previos a su muerte, el solo escuchar su voz otra vez esta semana, trajo lágrimas a mis ojos, reconociendo el impacto que tuvo en mi vida cuando escuche la grabación por primera vez hace un par de décadas. Mi hijo de 13 años y yo escuchamos la grabación en el camino de regreso de la práctica de fútbol, y nos quedamos estacionados en la entrada de la casa para terminarlo, porque él no quería apagarlo sino hasta el final. Descarga el MP3 u ordena el CD “Mas el Mayor de estos es el Amor” En Ingles AQUI.  Aunque la grabación es apropiada para todas las edades, el libro muestra detalles que son mejores para ravensbruck_camp_barracksadolescentes mayores).

Habiendo sido descubierto por esconder a Judíos, el padre de Ms. Ten Boom, su hermana y ella fueron llevados a un infierno terrenal en el Campo de Concentración de Ravensbrück, el cual cobro la vida de su padre y su hermana, mientras amenazaba cada día la de ella. Maltratada, hambrienta, y testigo de atrocidades insondables, por alguna razón ella fue liberada días antes que el resto del campo de concentración fuese marchado a morir en las cámaras de gas. No puedo imaginar la amargura que debía hervir por su piel, pensando de él bien que ella estaba tratando de hacer por los Judíos por amor, y el castigo que ella sufrió.  No puedo concebir las terribles pesadillas que robaban sus noches. ¿Cuánto no habrá sufrido por el dolor de la pérdida de su familia, debido a actos de maldad deliberados?

De alguna manera sin embargo, ella fue capaz de mantenerse en el “asiento del conductor” y “conducir su vida”  de todos modos.

Ella condujo su vida con la Palabra de Dios, de manera milagrosa logro llevar escondida una Biblia al campo de concentración, aun cuando fue desnudada y observada por crueles guardias armados. (¿Habría yo arriesgado tanto? ¿Desearía una Biblia tanto como para intentarlo?)

Ella acelero sus días contra la vertiente negativa con gratitud. En un punto, ella y su hermana Betsy, agradecieron a Dios por ¡Los Piojos! ¡Si Piojos! Porque mantenían a los guardias fuera de sus dormitorios, y eso les permitía estudiar la Palabra de Dios juntas. (¿Seria yo tan agradecida aun en circunstancias tan graves?)

Ella acelero las revoluciones sirviendo a otros. En lugar de lloriquear sola, o aun solo orar sola, ella invito a otros prisioneros a estudiar con ella, compartiendo su Biblia – hoja gastada por hoja gastada. (¿Tengo yo estos hábitos? – ¿servir a otros en lugar de solo satisfacer las necesidades de mi familia y mías?)

Ella se mantuvo en el camino correcto, cuando tuvo compasión por sus cruentos guardias y su falta de una relación con el salvador de ella, Cristo Jesús. Se enfocó en adonde iba, no donde la vertiente de este mundo quería llevarle. Con sus ojos puestos en Jesús, ella pudo seguir Su ejemplo de “perdonar a aquellos que no saben lo que hacen.”

Ella no se enfocó hacia adentro en la vertiente del yo.

Ella decidió sanar.

Ella condujo hacia el perdón.

Ella glorifico a Dios quien la cuido todo el tiempo.

Luego ella hizo aún más. Reconoció las “vidas desatendidas” en la comunidad de post-guerra – aun incluso a los mismos guardias del campo de concentración. No se quedó observando cómo iban en declive hacia un choque, pero comenzó a decirles acerca de la Palabra de Dios, la salvación por Jesucristo, y de cómo y porque ella era capaz de perdonar.  Ella fue públicamente buscada por uno de los los mismos guardias del campo de concentración que se llevaron a su padre y su hermana. Aun cuando los años habían pasado, te podrás imaginas los sentimientos de duda que tuvo cuando lo vio. ¿Haría que regresara el horror y las pesadillas empezaran de nuevo? ¿Se quedaron mirando a los ojos causando un trauma a su corazón? ¿Recordaría ella la fuerza con la que golpeaba, o la dureza de sus palabras? ¿Resurgiría la amargura con el recuerdo de su panza llena mientras los prisioneros de alrededor pasaban semanas sin comida, y quienes eran severamente castigados o asesinados si tan solo mordían una papa cruda de las que eran forzados a cosechar? Después de que ella pensó que había perdonado, ¿surgirían de regreso las emociones cuando estuvo cara a cara con su agresor?

¡La angustia sobre la muerte de su hermana y su padre en el campo de concentración debieron estrujar todo su ser para correr… o gritar… o herir!

… pero ella renuncio a sus emociones y abrazo al mismísimo hombre, así como el abrazo a Cristo a quien ella representaba.

“En ese momento,” escribe ella, “ sucedió algo milagroso. Una corriente parecía pasar de mi hacia él, mientras en mi corazón surgía un amor por este desconocido que casi me sobrecoge.”

Ella comprobó el perdón del Padre por nuestros pecados cuando vio más allá de los pecados de este hombre desconocido y fue capaz de perdonar.

¡Oh, conducir una vida tan bien!

Corrie Ten Boom no hubiese tenido un testimonio, si al comienzo de su historia su “auto” hubiera estado en neutral. Hubiese seguido al líder de su país, rodando en el pavimento de sus planes malignos, deslizándose hacia cualquier choque donde la llevaran. Tampoco hubiera tenido un testimonio si después de todas las atrocidades, se hubiera “estacionado” en la prisión de la amargura.

Ella “atendió su vida” antes de que yo siquiera naciera e influyo en la mía asegurando que yo este:

– Dirigiendo con la Palabra de Dios.

– Acelerando con gratitud, revisando mis alrededores por aun la más pequeña de las bendiciones.

– Acelerando la velocidad sirviendo a otros.

– Permaneciendo en el camino correcto y teniendo compasión de quienes no lo están.

– Manteniendo mis ojos en el destino: en Cristo Jesús.

¡Podemos conducir adelante querida amiga!

En amor,

Terri Brady

Una cicatriz no es del todo mala; muestra que lo que era una herida abierta esta ahora sana.

Romanos 5:5 “y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.”

Miqueas 7:18-19 ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.

Referencias Bibliográficas:

  • El Refugio Secreto por Corrie Ten Boom (Aunque este libro tiene detalles del Holocausto apropiados para jóvenes mayores, la liga de audio puede ser mejor para todas las edades.)
  • Magnifica Obsesion by Ann Graham Lotz

 

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Donde esta Wal-Mart?

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Querida Lindsey,

Un día soleado de 80 grados F (27 C) es un lenguaje de amor por sí solo, pero añade a dos de mis hijos y un almuerzo afuera de un Chick-fil-A y es una receta para diversión maternal. Christine, JR y yo disfrutábamos de estar juntos mientras absorbíamos vitamina D y sándwiches, cuando un carro se detuvo al lado y la chofer pregunto si sabríamos donde había un Wal-Mart cerca de ahí.  Le dije que no sabíamos.

En realidad estábamos camino a casa de regreso de una cita dental al especialista para mi hija.  Así que no frecuentábamos el área, y tampoco voy a Wal-Mart seguido.  La mujer manejo hacia el edificio, claramente decepcionada por mi respuesta.

Mientras se alejaba, saque mi iPhone y al buscar encontré que había un Wal-Mart a solo ½ milla por el mismo camino.  Si la mujer regresaba, estaría lista para darle una respuesta.walmart_logo

Regresó y bajó su ventanilla, pero antes que le pudiera dar la respuesta que había encontrado, rompió mi hermoso día cuando grito:

“Recibí la información que necesitaba del oficial adentro, pero tú me das asco, soy de Nueva York y me dice mucho sobre las escuelas de Carolina del Norte que la gente estúpida de aquí no conozca su propia área”

Me quede anonadada, con un millón de “remontadas” en la cabeza.  Mientras se alejaba de ahí, sin esperar mi respuesta, solo me sonreí.

“¿Nos llamó estúpidos?” Pregunto JR (Edad 7 años)

“Yo creo que me dice que las escuelas en Nueva York les enseñan a la gente a ser malos” se sonríe Christine (Edad 8 años)

Me alegre de que la mujer subió su ventanilla antes de que yo tuviese la oportunidad de contestar, ya que tal vez mi respuesta hubiese sido similar a las preguntas de mis hijos, y quizás algunos otros comentarios superficiales, (… si hubiese podido dejar de reírme…)

La falta de control hace ver tonta a la gente.

Me entristece pensar lo rápido que fluyen a mi mente etiquetas, que afortunadamente no llegan a mi boca; pero al final son igualmente pecaminosos.

Ella enlazó mi ignorancia con el estado de Carolina del Norte.  Mi corazón respondió enlazando su rudeza a su estado, el lugar donde va de compras, el tipo de carro que manejaba, el color de sus ojos, el color de su piel, cualquier cosa que fuera diferente a mí.  Debió de haber alguna razón para  su rudeza.  ¿Cómo fue que mi picnic soleado sucumbió a estos pensamientos tempestuosos tan fácilmente?

Me recordó que asignamos etiquetas por naturaleza: naturaleza pecaminosa.  Mis hijos no tuvieron que haber sido entrenados en “el arte de las remontadas” para reflejar sus acciones.  Lo hicieron de forma natural.  Y desafortunadamente, aunque en silencio, yo también hice lo mismo.

Recientemente escuche la historia de un jugador de futbol soccer que pensaba en llevar un desacuerdo de la cancha, fuera del cuadro de juego, para que el miembro del equipo opuesto se diera cuenta que él hablaba en serio.  Uno de sus compañeros de equipo le dijo, “¡No puedes hacer eso!  Un árbitro puede verte y descalificar a nuestro equipo del torneo”

A lo cual el chico respondió, “Entonces, primero me voy a cambiar a ropa regular, para que no se den cuenta a cual equipo pertenezco.”

En el llamado del Altísimo no hay “ropa regular.”  El que conoce nuestros pensamientos y acciones, EL no asigna etiquetas por la camisa que usamos, el carro que manejamos, el estado en el cual asistimos a la escuela o aun el conocimiento de nuestras tiendas del área.  A Él le importan los pensamientos que tenemos hacia las personas que El creó, y si los amamos como a nosotros mismos.  Yo quiero sentirme orgullosa de usar la camiseta de Su equipo.

En realidad, la mujer estaba frustrada, quizás iba con retraso, quizás necesitaba medicina que Wal-Mart vende a descuento, y surgió como una falta de control propio. (¡¿No eh estado yo ahí?!)

Ella me mostro un ventana a mis pensamientos en los cuales también yo necesito trabajar.

Al fin de todo, quiero estar orgullosa de mi uniforme en Cristo, y nunca quitármelo.

Nos vemos –

…Tengo que añadir “conocer donde esta el Wal-Mart más cercano” a mi currículo escolar.

Bendiciones y Sonrisas,

Mateo 25:40

Nueva Versión Internacional (NVI)

40 El Rey les responderá: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.”

Mateo 5:21-22

Nueva Versión Internacional (NVI)

21 »Ustedes han oído que se dijo a sus antepasados: “No mates,[a] y todo el que mate quedará sujeto al juicio del tribunal.” 22 Pero yo les digo que todo el que se enoje[b] con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte[c] a su hermano quedará sujeto al juicio del *Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga[d] quedará sujeto al juicio del infierno.[e]

Gálatas 5:22-23

Nueva Versión Internacional (NVI)

22 En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, *fidelidad,23 humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.

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El Ladron en el Coro de la Iglesia

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Querida Lindsay,

El ladrón estaba a mi lado en el coro, nada menos que el coro de la iglesia.

Acaba de llegar del funeral de mi amiga de 28 años de edad. Aun me encontraba en una niebla de pena, cuando me di cuenta que era la noche del miércoles, lo cual significa que era noche de práctica del coro. Aunque en realidad no me sentía con ganas de cantar. Sé que hay muchas noches cuando ensayo para ministrar a la gente, pero en realidad soy yo quien recibe la ministración. Esta noche, lo necesitaba.

Fui y calladamente tomé mi asiento; nadie hubiera sabido del dolor de mi semana, era relativamente nueva en el área. Empezamos a practicar con una canción sobre el cielo:

No más tinieblas, no más dolor

No más lágrimas, no más llanto

Y alabanzas al grandísimo “Yo soy”

Viviremos a la luz del cordero resucitado.

Mis lágrimas brotaron a medida que mi pena se desbordaba de mis ojos y se derramaba a mi adoración. ¡Mi amiga ya estaba ahí! ¡No más tinieblas, no más dolor!

El bálsamo para mi alma me lavo, y me perdí en el pensamiento de la “coincidencia” o “Dios-ciciencia”) que cantaríamos esa canción en esa noche. Podía sentir la sanación mientras la música me rodeaba, ¡como si un coro de ángeles me elevaba de las profundidades del dolor a un mar de alegría!

…hasta que la mujer a mi lado puso moscas en mi ungüento.

“Detesto esta canción,” dijo simplemente.

No sé si odiaba la letra,

O el tono.

 

O quizás el estilo – quizás en ese momento quería un canto más animado.

O talvez tuvo un muy mal día.

No lo sé, pero si se; que robo mi momento.

Nuestra actitud es más que el lente por el cual vemos nuestras propias vidas; es más que el “diferenciador” en nuestros futuros esfuerzos comerciales, es el arma que usa el ladrón para robar y destruir aquellos que nos rodean.

No es que es difícil tener una buena actitud. Es que es muy fácil no tenerla. Como un “carro desatendido” levantando velocidad en la bajada, las actitudes pueden tender a esa dirección. Puedo estar preparada para decirle al mundo de Jesús un minuto y diez minutos después, puedo quejarme de que el articulo comestible que pensaba estaba en venta no lo está. Después de escuchar mis quejas, aquellos que me escucharon probablemente no van a decir, “Dime de Jesús.’ O “Cuéntame …” nada.

Uno de los mejores consejos de mi mama cuando peleaba con mi hermano menor podría ser aplicado a todos los lideres: “Si no puedes decir nada bueno, entonces no digas nada.” Me supongo que eso se puede aplicar a productos en venta y canciones al igual que a mi hermano.

Antes de terminar esta carta, mi hija de 14 años sugirió que esta historia debería tener más de lo que se debe hacer en vez de lo que no se debe hacer. Me recuerda los consejos de crianza de mi bisabuela, “No digas ‘¡no hagas!’, di ‘¡hazlo!’” entonces:

Para tener una buena actitud, haz:

  • Se agradecido. (Como dice el dicho: “Que si despertaras hoy solo con las cosas por las cuales diste gracias ayer?
  • Pregúntate “Importara este problema en cinco años?”
  • Remplaza lo negativo con acciones positivas o palabras – y alumbra a aquellos que te rodean

Y no seas un ladrón.

Bendiciones,

Terri

Fil 4:4  Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!

 

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¿Qué significa el Amor? Parte 2 : (Una Historia Navidad)

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Querida Lindsey,

Aquí hay una definición de amor que vino en forma de historia, en una tarjeta de Navidad de una amiga:

Por muchos años, un pueblo en el Midwest tenía su evento anual de Navidad dondeimages-1 los niños actuaban la historia de la Natividad de Cristo, o pastorela. Wally, un niño con necesidades especiales de 9 años, anhelaba ser un pastor en la produccion anual, pero el director le dio el papel del dueño del mesón, porque no tendría muchas palabras que decir. Wally era mucho más grande de tamaño que todos los demás, esto le ayudaría a que su negativa de alojamiento fuera de mayor impacto.

La noche de la obra, Wally observo la produccion desarrollarse con total fascinación, completamente inmerso en la historia. Cuando era el tiempo de su parte, él estaba más que listo.

“¿Y tú que quieres?” Wally le pregunto bruscamente a José.

“Buscamos posada” respondió José.

“No hay lugar para ti en este mesón” contesto Wally, viéndose muy serio.

“Por favor, buen mesonero, mi esposa esta en cinta y necesita un lugar para descansar. Seguramente hay algún rincón. Ella esta tan cansada”

Wally, el mesonero, hizo una pausa tan larga que la audiencia estaba tensa con pena. “¡No! ¡Largo!” le dijo el apuntador desde las cortinas.

“¡No!” Wally respondió automáticamente. “¡Largo!”

José, puso tristemente su brazo alrededor de Maria y comenzaron a alejarse. El mesonero no regreso al mesón, sin embargo. Wally se quedó de pie observando a aquella pareja de viajeros, su semblante se marcó de preocupación y lágrimas comenzaron a salir de sus ojos. Y repentinamente, esta pastorela se volvió diferente a todas las demás.

“¡José! ¡No te vayas!” Dijo Wally “Trae a Maria de regreso. Pueden usar ¡MI CUARTO!” Wally brillaba…

Eso, mi querida amiga, es amor.

De un reciente devocional: muchas veces pasamos nuestras vidas buscando estrellas, y terminamos decepcionados de encontrar solo un establo; pero cuando buscamos profundamente, dentro del establo, encontramos a la estrella: un Rey ha nacido.

Ya sea que seas bendecida con estrellas o establos esta Navidad, deseo que tengas un lugar para el Rey.

Definición final: Dios es amor.

Dios te bendiga mientras celebras SU nacimiento esta semana y siempre,

Feliz Navidad,

Terri Brady

<< Lucas 2 >>  El Nacimiento de Jesús.  

 

Comezón por ser Fuerte

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Querida Lindsey,

Él luchaba entre la niñez y la hombría. Como el renacuajo aprendiendo a usar las piernas en lugar de tener cola, él estaba aprendiendo a vivir con mecanismos muy diferentes en su juventud. Las lágrimas brotaban con demasiada facilidad en sus ojos de 11 años y yo sabía que necesitaban menguar mientras su cuerpo maduraba para ser hombre.

Una noche, después de un brote de lágrimas porque alguien cambio las reglas del juego o alguna acción ligeramente injusta, intencionalmente ore por él, para que desarrollara al hombre que Dios había intencionado:

“Dios, te pido porque hagas a mi hijo fuerte.

-El tipo de fortaleza que le permita soportar las luchas.

-El tipo de fortaleza que le permita soportar las cargas de la familia que eventualmente tendrá.

-El tipo de fortaleza que persevera.

-El tipo de fortaleza que juega lastimado.

-El tipo de fortaleza que es un guerrero TUYO.”

Le pedí a Dios que me revelara mis propias “debilidades de mamá” donde pudiera estar yo atendiendo el lado suave de mi hijo, estorbando su crecimiento en hombría.

El día después de mi ferviente oración, le salieron ronchas en su abdomen. Tenía comezón y se quejaba, y francamente armo un escándalo por ello. Se veía comezón y desagradable, pero toda el área era de menor tamaño que mi mano. No era obvio que era lo que lo causaba pero sospechamos hiedra venenosa.

“¡Mama, no hay forma en que pueda jugar mi juego de futbol mañana!” me dijo. images

“Cuate, sé que tienes comezón, pero una vez que veas el balón en la cancha, te apuesto que la comezón le va a quedar chica a  tu deseo de anotar. Además, ¡tu equipo te necesita!” Le decía mientras metódicamente le lavaba las rochas con jabón especial, le ponía Calamine y le daba Benedryl.

Esa noche, me quede despierta tarde en mis “horas productivas,” preparándome para dar el disparo de salida  que comenzaría el día siguiente. Al pasar por su cuarto a las 2 am, vi a mi pobre hijo sentado en su cama, miserablemente abrazándose a el mismo, meciéndose adelante y atrás mientras lagrimas rodaban de sus cachetes hinchados. Las ronchas se esparcían como la hiedra que las causo – subían por su pecho hasta su cuello y cara, hinchando uno de sus ojos hasta casi cerrarlo. Bajaban por su estómago pasando dentro de sus muslos y llegaban a sus pies.

El. Estaba. Sufriendo.

Le di mas Benedryl, le aplique una capa de Calamine, y me di cuenta que no había nada más que yo pudiera hacer hasta que fuéramos al doctor. En silencio, me senté en su cama, acaricie suavemente su espalda y en silencio ore:

“Amado Señor. Tú conoces el dolor de mi hijo el día de hoy. Tu SABES lo que está sufriendo con su comezón y cuanto puede durar. Por favor, Dios, quítale la hiedra venenosa a mi hijo y sana su piel completamente”

Mientras estaba recostada en cama esa noche, pensé en su juego de soccer al día siguiente, y de cómo su entrenador no iba a entender que el faltara por “hiedra venenosa.” Imagine la llamada de teléfono que tendría hacer, haciendo énfasis en que tan fuerte era la reacción, ¡no eran un par de manchitas!

Al despertarme por la mañana, me sorprendió que mi hijo estuviera despierto. Se puso en pie, completamente vestido en su uniforme, viéndose en el espejo mientras el solo se aplicaba el Calamine.

“Puedo quedarme sentado aquí con comezón o puedo jugar un juego con mi equipo. Escojo jugar.” Respondió a la pregunta que no hice.

Yo estaba en shock. Yo había comenzado a crear escusas y decir como el ardor era más intenso de lo que originalmente ser veía; como iba a ser peor la comezón con el sudor; comenzaba a preguntarme si los demás lo entenderían, y un millón de excusas más para que el no saliera de la casa como un monstruo hinchado cubierto en pintura rosa.

Pero mis oraciones de las dos noches anteriores fueron contestadas, y mi “debilidad de mama” silenciada.

No solo jugo con su equipo ese día, pero ¡anoto! Un niño tenaz se convirtió en casey-opponenthombre – y su cuerpo lo alcanzo después.

(Nota: Si él no hubiera tenido la idea por el mismo, yo no sé si lo hubiera empujado a jugar el juego. Yo creo que el ser padres es una danza entre la compasión y la presión. Sin la primera, la segunda causa dolor y no necesariamente cambio. [Efesios 6:4])

Yo no afirmo que ser “fuerte” es en realidad la falta de lágrimas, o la falta de miedos, es sin embargo la habilidad de forzarte a ti mismo para ayudar a tu equipo, tu familia o alguien fuera de tu propia piel.

Pensé en mi oración de los días anteriores y me pregunto si Dios, ¡se ríe algunas veces de mí! En un momento estaba orando que mi hijo se convirtiera en un guerrero, y cuando EL permitió lo que el necesitaba para ser fuerte, yo inmediatamente ore que se lo quitara.

Estoy muy agradecida que Dios continuo en SU plan, y no me permitió estorbar.

Quizás hay algunos casos de “hiedra venenosa” en la vida de los cuales deberíamos estar agradecidos en lugar de resentidos: las luchas que nos hicieron fuertes; las pruebas que endurecieron nuestra piel; la resistencia que fortaleció los músculos.

¿O quizás hay algunas en mi vida en este momentos de las cuales debería estar aprendiendo en lugar de huyendo?

Porque yo me imagino que las respuestas a las oraciones a veces vienen disfrazadas de monstruos de comezón cubiertos en pintura rosa… antes de anotar el gol.

En amor,

Terri

Romanos 5:3-5 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

“Nosotros oramos por plata, pero Dios frecuentemente nos da oro en su lugar.” –Martin Lutero.

Los Brady Juegan (aun) Lastimados.

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Querida Lindsey,

Ya he decidido porque se le llama “armar alborotos”: porque se arma el alboroto y se  ¡des-arma la casa! ¡Los niños siempre serán niños! Cuando nuestro hijo mayor tenia a penas un añito de edad, “las luchas con papá” eran la parte más emocionante del día. Esto continuó aun hasta la edad pre-escolar y se convirtió en la arena de entrenamiento para tenacidad con cada uno de nuestros hijos. Chris y Casey pasaban horas rolando y desarrolló entre ellos una relación muy diferente a la cual yo tengo con mi hijo (o de mi relación con mi esposo) El juego siempre parecía por terminado al brotar las lágrimas, cuando el infante se rendía exhausto, realizando que había sido “vencido.”  Chris quería criar a nuestros hijos para ser tenaces en todo, y el nunca permitiría que el juego terminara con las lágrimas.

¡Los Brady juegan lastimados!” le diría a nuestro pequeño (a sabiendas que no estaba realmente lastimado) sin recompensar nunca su lloriqueo. Haciéndolo muy divertido para que el pequeño siguiera jugando, Chris entonces dejaba pasar suficiente tiempo para que las lágrimas se olvidaran, y así poder concluir en juego en una buena nota.

¡El juego era cada día! No, ¡cada hora! Las “luchas con papa” aun ocurren en nuestra casa con los adolescentes… ¡solo que ahora con intensidad de volumen!

Un día en particular cuando eran pequeños, cuando las luchas se habían declarado “terminadas”, Chris fue a descansar, recostándose en el sillón del cuarto de juegos, mientras Casey jugaba con los Legos. Después de un poco rato, el pequeño de 4 años corrió repentinamente, salto al sillón y cayó en el abdomen de papa, ¡sorprendiendo a Chris de su sueño! Chris grito “¡Ay! ¡Bájate de mí!”

Casey con un brillo tierno en sus ojos dijo: “¡Vamos papa Los Brady juegan lastimados!

¡Yo solté una carcajada!

Y las luchas continuaron…

¡Y vaya! Las veces que ese dicho pasa por mi cabeza son mucho mayores que las veces de luchas donde fue creada esta frase.

Cuando me quiero rendir con lágrimas,

Cuando quiero poner excusas por mi humor,

Cuando quiero gritar exhausta, “¡no puedo hacerlo todo!”

Vuelvo a aquel momento con mi pequeño de 4 años y soy recordada: “Los Brady juegan lastimados” y me quedo en el juego… solo un día más.

Bendiciones,

Terri

Filipenses 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Hebreos 21:1 Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.

1a Corintios 9:27 sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.

El Anillo

(For English version: “The Ring”)

Querida Lindsey,

Mi mama me entrego el anillo con una amplia sonrisa que enmarcaba el significado del ringregalo. Era un anillo muy pequeño, del tamaño adecuado para mi dedo de 7 años. “Este es un diamante DE VERDAD” dijo entregándome la pequeña fracción de un carate montado en una argolla 4. Ella me explico que compro el anillo antes de que naciera y que lo conservó  para cuando fuera lo suficientemente grande para usarlo.

A penas podía creer que me permitiera tenerlo en mis manos – ¡cuanto  menos tenerlo en MI talla! – Le di las gracias y sentí ese calor especial en mi corazón, aquel calor que mi piel de búfalo normalmente trataba de hacer a un lado. Y salí a jugar.

“Espiro” era mi deporte favorito. Es un juego de dos personas que consiste en estar de pie al lado de un poste con una “pelota” amarrada a la parte más alta del poste. Una persona golpea la “pelota” en un sentido y la otra persona de regreso, con mayor fuerza. Mientras los oponentes golpean la pelota, ella va ganando más altura. Mi truco consistía en golpear la pelota fuertemente en ángulo, justo para que no pudiera alcanzarla mi oponente, así regresaba a mi alcance para poder repetir el mismo golpe cada vez. El juego aumentaba de velocidad cada vez que la cuerda se hacía más corta, hasta que llegaba a su última pulgada y se declaraba un ganador.

grassFue al final en uno de esos juegos en el patio trasero del vecino cuando me di cuenta que el anillo que había estado en mi posesión por menos de 24 horas estaba perdido. Busque cerca del poste, peinando el pasto con mis dedos sin éxito alguno.

Con el corazón roto y enojada conmigo, no podía evitar de pensar que debía haber sido “Una niña buena” jugando con muñecas o maquillaje como las otras niñas – entonces no habría perdido el anillo.- De manera pecaminosa no le dije a mi mama de la pérdida, pensé que se tardaría en percatarse unas semanas y pues confesar la pérdida hasta entonces, sonaría mejor que “lo perdí en las primeras 24 horas…”

Además” pensé “De todas maneras yo no quería ese anillo. ¿¡Quién quiere algo que no se queda en su lugar al jugar espiro?!

Esa era mi naturaleza; al sentirme derrotada no me reprocharía a mí misma que no pude ganar (o conservarlo) sino convencerme de que era algo que de todas maneras no quería, era más fácil que admitir que necesitaba cambiar.

Regalo de Aniversario.

En nuestro aniversario número diez, Chris decidió regalarme un anillo. Al búfalo en mi le gustaba la idea de un anillo simple, nada de “piedras molestas” que se quedaran atoradas en mis bolsas cuando me daba frío en las manos. Chris tenía una idea diferente.

El Solitario era un diamante para ser admirado por quien lo viera. El corte redondo acentuaba los colores que solo Dios pudo poner en una gema tan hermosa. Su claridad atraía la luz, multiplicando los reflejos en el techo de la tienda como pelota “disco”, para mi mayor vergüenza.

¡Lo compramos!” dijo Chris, mientras yo con pena le decía “¡Cómo crees!” pero por dentro, me sentía bien siendo tratada así de bonito.

La tienda lo ajusto al tamaño de mi dedo como un guante; aunque cualquier guante que se intentara poner sobre este anillo no me quedaría. Chris brillaba de orgullo mientras nosotros íbamos a nuestro resort en el que pasaríamos la noche. Tuvimos una tarde encantadora celebrando nuestra primera década juntos, yo portaba mi anillo con orgullo, casi queriéndolo mostrar a perfectos desconocidos, como lo hice con mi anillo de compromiso cuando Chris me hizo la pregunta en Pittsburgh, PA una década antes.

Me sentía amada.

La mañana siguiente, me levante temprano y salí fuera para disfrutar el amanecer y un tiempo a solas con Dios. Al recordar la tarde anterior en el diario de mi mente, un sentimiento de tristeza me rodeo. Me sentía falsa. “Ni siquiera me GUSTAN los anillos. Se me olvida ponerme la joyería que ya tengo! No soy lo suficientemente bonita para tener personas viendo mis manos. Mis uñas están despostilladas; mis manos son ásperas porque yo no sé cómo ‘comportarme como una dama’. No puedo fingir esto, yo no soy una chica de joyería, ¿se le olvido acaso quién soy? ¿Dónde he estado? Yo no valgo la pena el precio que se pagó y ¡mucho menos su belleza!

Mientras continuaba intentando leer mi Biblia, estos pensamientos degradantes continuaban. Comencé a planear cómo regresar el anillo, cómo decirle a Chris. Lágrimas rodaron por mis mejillas, pensando cuánto le íbamos a deber a la tienda por hacerlo de mi tamaño, incluso si nos iban a regresar el dinero. El remordimiento se desbordo al pensar que lo estuve usando la noche anterior como una falsa – fascinada por su brillo, como si me lo mereciera. El conflicto seguía vibrante en mi corazón cuando Chris se despertó y vino a donde estaba sentada.

¿¡Tienes puesto el anillo!?” me preguntó emocionado mientras se acercaba viendo mi mano.

Seque las lágrimas de mis ojos y le confesé mis pensamientos. “No puedo poseer un anillo así. Yo no soy nada para usar algo así de valioso. Hay que regresarlo a la tienda. Hoy. Podemos ver si nos regresan nuestro dinero, aún si tenemos que  pagar por los ajustes. Lo siento. Nunca había tenido un caso tan tremendo de remordimiento por una compra

Chris se me quedo viendo atónito por una fracción de segundo, se hincó sobre una rodilla, tomo mi cara entre sus manos y dijo firmemente, “No vamos a regresar este anillo. Tú no puedes tener remordimientos por la compra porque tú no compraste el anillo, yo lo compre. Es mi regalo para ti; ahora deja de insultarme

Y me beso, como si fuera la primera vez.

Las lágrimas desaparecieron de mi cara, mi corazón acelerado envió sangre fresca a todo mi cuerpo. Una paz vino a mí al darme cuenta que, me amaba tan profundamente que él  veía más allá de lo que yo veía en mi misma. No me dio el anillo por quien soy yo, sino por quién es él.

Odiándome a mí mismo.

Al recordar esa historia, otra viene a mi mente, una donde yo digo “¡Me odio! ¿Porque no puedo ser como otros? Sigo haciendo mal, no puedo cambiar, y nunca voy a mejorar, ¡no valgo nada!”

Y Dios suavemente contesta, “Yo te forme a ti. Deja de insultarme. Yo te tejí para que seas original. Tus manos son MI diseño. YO conozco las profundidades de tu corazón, el gran abismo de tus pecados, y envié a mi Hijo, Jesucristo, para solucionarlo todo. YO tengo un propósito para cada fortaleza tuya y para cada fracaso que sucedió para ganarla. YO tengo un propósito para TODA debilidad que tú tienes, ya que MI fortaleza se perfecciona en tu debilidad. Tú no puedes cambiarte, pero YO te puedo cambiar. MIS propósitos son más grandes que tu visión. YO te he creado justo de la manera que lo pensé. YO te compre por el precio de mi HIJO y no tengo remordimientos. Ahora deja de insultarme.

El Regalo Eterno.

Amiga, esta salvación eterna es el regalo que se pagó antes de que tú nacieras y es justo a TU medida. Es irónico que no podamos tener la paz de SU regalo corriendo por nuestras venas hasta que tengamos el remordimiento de nuestros pecados limpiando el camino. Nadie puede peinar el pasto para encontrar SU regalo, y ninguno de nosotros merece su valor. Este regalo es nuestro por quien es EL, no por quienes somos nosotros. EL nos ama tanto que ve más allá de lo que vemos en nosotros mismos. Es maravilloso que justo cuando decimos, “¡Tengo tanto remordimiento!” EL contesta, “No puedes; ¡soy YO quien te compro!

Espero te sientas amada, porque lo eres.

Supongo que no soy un búfalo o una mariposa, ni una mezcla después de todo. Soy una nueva creatura en Cristo, y quiero que SU gloria se refleje en mi vida ¡como una pelota “disco”!

En Cristo,

Terri

Dios te tejió antes de que nacieras. Sal 139:13

Su fortaleza se perfecciona en tu debilidad. 2ª Cor 12:9

Soy una nueva creatura en Cristo: 2ª Cor 5:17

La Salvación es un regalo de Dios por quien es EL, no por quienes somos Ef 2:8-9

Confiesa tus pecados (con remordimiento) y serás perdonado 1ª Jn 1:9

El regalo para siempre: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)