El Ladron en el Coro de la Iglesia

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Querida Lindsay,

El ladrón estaba a mi lado en el coro, nada menos que el coro de la iglesia.

Acaba de llegar del funeral de mi amiga de 28 años de edad. Aun me encontraba en una niebla de pena, cuando me di cuenta que era la noche del miércoles, lo cual significa que era noche de práctica del coro. Aunque en realidad no me sentía con ganas de cantar. Sé que hay muchas noches cuando ensayo para ministrar a la gente, pero en realidad soy yo quien recibe la ministración. Esta noche, lo necesitaba.

Fui y calladamente tomé mi asiento; nadie hubiera sabido del dolor de mi semana, era relativamente nueva en el área. Empezamos a practicar con una canción sobre el cielo:

No más tinieblas, no más dolor

No más lágrimas, no más llanto

Y alabanzas al grandísimo “Yo soy”

Viviremos a la luz del cordero resucitado.

Mis lágrimas brotaron a medida que mi pena se desbordaba de mis ojos y se derramaba a mi adoración. ¡Mi amiga ya estaba ahí! ¡No más tinieblas, no más dolor!

El bálsamo para mi alma me lavo, y me perdí en el pensamiento de la “coincidencia” o “Dios-ciciencia”) que cantaríamos esa canción en esa noche. Podía sentir la sanación mientras la música me rodeaba, ¡como si un coro de ángeles me elevaba de las profundidades del dolor a un mar de alegría!

…hasta que la mujer a mi lado puso moscas en mi ungüento.

“Detesto esta canción,” dijo simplemente.

No sé si odiaba la letra,

O el tono.

 

O quizás el estilo – quizás en ese momento quería un canto más animado.

O talvez tuvo un muy mal día.

No lo sé, pero si se; que robo mi momento.

Nuestra actitud es más que el lente por el cual vemos nuestras propias vidas; es más que el “diferenciador” en nuestros futuros esfuerzos comerciales, es el arma que usa el ladrón para robar y destruir aquellos que nos rodean.

No es que es difícil tener una buena actitud. Es que es muy fácil no tenerla. Como un “carro desatendido” levantando velocidad en la bajada, las actitudes pueden tender a esa dirección. Puedo estar preparada para decirle al mundo de Jesús un minuto y diez minutos después, puedo quejarme de que el articulo comestible que pensaba estaba en venta no lo está. Después de escuchar mis quejas, aquellos que me escucharon probablemente no van a decir, “Dime de Jesús.’ O “Cuéntame …” nada.

Uno de los mejores consejos de mi mama cuando peleaba con mi hermano menor podría ser aplicado a todos los lideres: “Si no puedes decir nada bueno, entonces no digas nada.” Me supongo que eso se puede aplicar a productos en venta y canciones al igual que a mi hermano.

Antes de terminar esta carta, mi hija de 14 años sugirió que esta historia debería tener más de lo que se debe hacer en vez de lo que no se debe hacer. Me recuerda los consejos de crianza de mi bisabuela, “No digas ‘¡no hagas!’, di ‘¡hazlo!’” entonces:

Para tener una buena actitud, haz:

  • Se agradecido. (Como dice el dicho: “Que si despertaras hoy solo con las cosas por las cuales diste gracias ayer?
  • Pregúntate “Importara este problema en cinco años?”
  • Remplaza lo negativo con acciones positivas o palabras – y alumbra a aquellos que te rodean

Y no seas un ladrón.

Bendiciones,

Terri

Fil 4:4  Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!

 

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