Vehículos Desatendidos

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Querida Lindsey,

Nos acercábamos a la feria, las casas en las calles cercanas tenían patios decorados con coches estacionados. Letreros grandes diciendo “Estacionamiento $10.00” adornaban sus buzones de correo.

“¡Mama! ¿Podemos comprar una casa aquí? ¡Que buen baza de negocio seria el patio delantero!” dijo Christine (edad 10). No recuerdo que respondí, pero ella concluyo, “Pero yo solo cobraría $9.”

¡Que niña tan emprendedora! (Gracias a los libros de Robert Kiyosaki)

La feria estatal de Carolina del Norte se ha convertido en una tradición familiar que comenzó dos años atrás: Fue entonces cuando nuestra cachorrita de 10 semanas, estaba aún demasiado pequeña para dejarla en casa, así que vino con nosotros. Su presencia solo incremento las emociones en el auto (¡que no necesitaba más emociones!) en nuestro debut al evento. La feria estatal, nos anunciaba sus Oreos y Submarinos fritos (¡Como si necesitaran aceite caliente para incrementar su “nutrición”!) y con ¡juegos mecánicos! (los cuales reprobaban las evaluaciones de seguridad hechas por dos padres ingenieros), hombres con sancos, bandas de Blue Grass, y cosas semejantes, que garantizaban un día de diversión familiar. Nuestros hijos flotaban de emoción, mientras tratábamos de contenerlos en la Ford Expedition por los 30 minutos de trayecto a la Feria de la Capital del Estado. Mi esposo Chris eligió estacionarse en el estadio de futbol de la Universidad Estatal de Carolina del Norte con sus transportes en lugar del patio de enfrente de alguna casa.

Cientos, si no miles, de autos estaban limpiamente acomodados en filas diagonales. Un trabajador con su chaleco amarillo nos dirigió hacia la sección relativamente vacía, donde Chris se tomó la libertad de escoger un lugar más alejado de las puertas de otros coches. Las puertas de nuestra camioneta se abrieron como de explosión, en contraste con la velocidad que nuestros hijos (y perro) bajaron. Chris llego mi lado del auto, emitiendo las preguntas paternales de arribo: “¿Por qué les toma tanto tiempo salir?”, “¿Porque te quitas los zapatos para un viaje tan pequeño?”, “¿Si traes zapatos?”

Chris estaba agachado ayudando al más pequeño (seis en ese entonces) a amarrarse los zapatos, cuando repentinamente el tono y la urgencia en el tono de su voz cambiaron:

“¡HEEEEY!” Le grito a un Toyota Corolla que paso lentamente ¡apenas librando el pie de Chris!

¡Fue entonces cuando tanto el como yo notamos que no había conductor en el auto!

Algunas personas, quienes presumiblemente estarían en el autobús camino a la feria, habían estacionado su auto en neutral. El auto se quedó desatendido, deslizándose silenciosamente en medio de un estacionamiento lleno de familias, camino a un desastre seguro. Estaba moviéndose lo suficientemente lento que Chris agarro la puerta del conductor, solo para descubrir que estaba cerrada. El modo de emergencia arranco en mi corazón mientras aventaba al cachorrito dentro de la camioneta y les dije a los niños que se quedaran sentados. Corrí al lado de la puerta del pasajero, descubriendo que también estaba cerrada. Nuestro cómodo trote estaba convirtiéndose en una carrera a todo poder mientras el auto, cuando el auto continuando ligeramente de bajada, se aceleraba. Dándonos cuenta que no había forma de detener el auto, (Mi corazón se acelera ante la memoria, solo de escribir esto.) Chris cambio su enfoque en tratar de salvar a las personas en el camino de este coche. “¡VEHICULO DESATENDIDO!” comenzó a gritar mientras corría. Por alguna razón sentí que necesitaba traducir las palabras para la persona promedio que iría a una feria y comencé a gritar desde mi lado, “¡Hey! ¡QUITENSE DEL CAMINO! ¡El COCHE NO TIENE CONDUCTOR!, ¡NO SE PUEDE DETENER!, ¡QUITENSE DEL CAMINO!”

(Sí. Mi pobre esposo ha recibido mucho humor en nuestra familia por su elección de palabras de autor reconocido, “¡vehículo desatendido!” ya que en el estacionamiento estaba lleno de… “vehículos desatendidos.” Pero me estoy distrayendo…)

Una familia, parada fuera de su Jeep Cherokee (probablemente preguntándoles a sus hijos donde estaban sus zapatos), salto fuera del camino antes del que el asesino silencioso pasara. Afortunadamente no había muchas personas en el auto, ya que esa sección de estacionamiento había sido llena horas antes. Corrimos al lado del auto, gritando y sudando, hasta que se deslizo a su destino final – chocando con un Honda Accord cuyos dueños tendrían un fin de día no muy justo al final de su día en la feria.

Vidas desatendidas.

Manejando de regreso y riendo ese día, agradecidos de haber evitado lo que pudo haber sido una situación seria, me pregunte cuantas veces mi vida ha sido como este Toyota Corolla desatendido. Me he deslizado durante días (o años) en neutral, dejando que la inclinada de mi entorno determine mi velocidad y destino.

– El tiempo en un trabajo que solo seguí haciendo por temor a cambiar algo…

– El tiempo en medio de un grupo de damas, y yo solo seguí escuchando, evitando conflicto…

– Las veces que he permitido que el humo de un conflicto se vea a la distancia, sin revisar el origen del fuego…

– Cuando termine la universidad y dije, “¡Yupi! ¡Nunca voy a volver a leer un libro!”

Cuando vemos a nuestro alrededor las “vidas desatendidas” abundan:

–        Personas que adoran a su perro, o la televisión en lugar de aprender a cómo llevarse bien con otros (Aun hay calcomanías que dicen, “Entre más conozco a las personas, más quiero a mi perro.”)

–        Familias que nunca han hecho un esfuerzo en mantener el presupuesto y gritan “¡injusticia!” a cualquiera que tiene dinero.

–        Millones que han detenido su aprendizaje una vez que el gobierno ha dejado de requerirlo (cuando cumplieron 16) y aun así tienen derecho al voto.

–        Personas casadas que piensan que porque tienen un anillo, merecen lealtad de su pareja, por lo que ya no hacen un esfuerzo por complacer a la persona con la que están casados.

Me entristece ver sus vehículos, en movimiento, destinados a un choque. Desafortunadamente, los peatones inocentes van a tener que lidiar con las ramificaciones de los choques ocasionados por esas “vidas desatendidas.”

Atendiendo la vida

¿Cómo sacamos nuestra vida de neutral?

Aprender un poco de latín y griego en la escuela en casa a traído nuevos significados a las palabras: algunos reales, otros me los invento. (¡Sonrisa!) Sin embargo, aprendí en algún lado que la palabra “a” puesta como prefijo hace que la palabra signifique “lo opuesto de”.  Así que atender significa lo opuesto a “tender”.  En otras palabras,  la única manera de hacer que nuestras vidas cambien a una dirección opuesta a nuestras tendencias carnales (pecado, pereza, etc. ) es atenderla.

Una “vida atendida” es alguien quien… bueno… ¡tiene su auto en la velocidad!

Alguien quien:

– Determina una dirección a la cual apuntar, y luego corre hacia ella. (¡Corriendo la carrera que tenemos por delante, para obtener un galardón en Cristo Jesús! Hebreos 12:1)

– Lee los libros correctos, escucha audios y se asocia con personas que están direccionalmente correctas. (No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. Hebreos 10:25)

– Entiende que la educación es una aventura para toda la vida. Como dice Orrin Woodward “La educación es una asignación para toda la vida. Expira junto con nosotros.” https://twitter.com/Orrin_Woodward

No me mal entiendas; la vida tiene muchos choques, que son “accidentes”, también. Yo estaría equivocada si dijera que todos los malos resultados son porque soltamos el volante. No podemos controlar los resultados negativos, solo nuestros esfuerzos hacia resultados positivos. Como mi padre siempre me enseñó, “Haz lo mejor; los ángeles no pueden hacer más.” Muy seguido, yo he visto el humo elevarse de un choque en mi vida y he pensado, “Pude haberlo evitado.”

Mantén la presión

Yo creo que para poder manejar, uno debe de presionar el pedal.

“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.” – Filipenses 3:12

“Un vehículo desatendido puede ser peligroso, pero una vida desatendida puede ser trágica.” Chris Brady. https://twitter.com/RascalTweets

Para parafrasear a Ann Graham Lotz, “Es doloroso observar un Cristiano que ha salvado un alma, pero está viviendo una vida desperdiciada [desatendida]”

¡Mantén la presión [del pedal], mi querida amiga!

Terri Brady

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El Ladron en el Coro de la Iglesia

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Querida Lindsay,

El ladrón estaba a mi lado en el coro, nada menos que el coro de la iglesia.

Acaba de llegar del funeral de mi amiga de 28 años de edad. Aun me encontraba en una niebla de pena, cuando me di cuenta que era la noche del miércoles, lo cual significa que era noche de práctica del coro. Aunque en realidad no me sentía con ganas de cantar. Sé que hay muchas noches cuando ensayo para ministrar a la gente, pero en realidad soy yo quien recibe la ministración. Esta noche, lo necesitaba.

Fui y calladamente tomé mi asiento; nadie hubiera sabido del dolor de mi semana, era relativamente nueva en el área. Empezamos a practicar con una canción sobre el cielo:

No más tinieblas, no más dolor

No más lágrimas, no más llanto

Y alabanzas al grandísimo “Yo soy”

Viviremos a la luz del cordero resucitado.

Mis lágrimas brotaron a medida que mi pena se desbordaba de mis ojos y se derramaba a mi adoración. ¡Mi amiga ya estaba ahí! ¡No más tinieblas, no más dolor!

El bálsamo para mi alma me lavo, y me perdí en el pensamiento de la “coincidencia” o “Dios-ciciencia”) que cantaríamos esa canción en esa noche. Podía sentir la sanación mientras la música me rodeaba, ¡como si un coro de ángeles me elevaba de las profundidades del dolor a un mar de alegría!

…hasta que la mujer a mi lado puso moscas en mi ungüento.

“Detesto esta canción,” dijo simplemente.

No sé si odiaba la letra,

O el tono.

 

O quizás el estilo – quizás en ese momento quería un canto más animado.

O talvez tuvo un muy mal día.

No lo sé, pero si se; que robo mi momento.

Nuestra actitud es más que el lente por el cual vemos nuestras propias vidas; es más que el “diferenciador” en nuestros futuros esfuerzos comerciales, es el arma que usa el ladrón para robar y destruir aquellos que nos rodean.

No es que es difícil tener una buena actitud. Es que es muy fácil no tenerla. Como un “carro desatendido” levantando velocidad en la bajada, las actitudes pueden tender a esa dirección. Puedo estar preparada para decirle al mundo de Jesús un minuto y diez minutos después, puedo quejarme de que el articulo comestible que pensaba estaba en venta no lo está. Después de escuchar mis quejas, aquellos que me escucharon probablemente no van a decir, “Dime de Jesús.’ O “Cuéntame …” nada.

Uno de los mejores consejos de mi mama cuando peleaba con mi hermano menor podría ser aplicado a todos los lideres: “Si no puedes decir nada bueno, entonces no digas nada.” Me supongo que eso se puede aplicar a productos en venta y canciones al igual que a mi hermano.

Antes de terminar esta carta, mi hija de 14 años sugirió que esta historia debería tener más de lo que se debe hacer en vez de lo que no se debe hacer. Me recuerda los consejos de crianza de mi bisabuela, “No digas ‘¡no hagas!’, di ‘¡hazlo!’” entonces:

Para tener una buena actitud, haz:

  • Se agradecido. (Como dice el dicho: “Que si despertaras hoy solo con las cosas por las cuales diste gracias ayer?
  • Pregúntate “Importara este problema en cinco años?”
  • Remplaza lo negativo con acciones positivas o palabras – y alumbra a aquellos que te rodean

Y no seas un ladrón.

Bendiciones,

Terri

Fil 4:4  Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!

 

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