Reservado para Bob

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Reservado para Bob.

Cualquier persona que pesca sabe que pescar con niños es una aventura. Me encanta traer a mis hijos conmigo, pero cuando los varones tenían 6 y 3 años, sedales enredados, anzuelos rotos, e hilos atorados en los árboles a las orillas, tomaban la mayor parte de mi tiempo y terminaba el día sin pescar. Así que un Día de Las Madres, mi esposo me obsequio 4-horas de pesca con guía en la costa de Florida.

Investigue los capitanes al alquiler en mi tienda de pesca favorita y más cercana a mi casa (en esos días vivíamos en Florida). Cuando llegue, el dueño de la tienda estaba en el teléfono, así que me ocupe viendo las camisetas y gorras con el nombre de la tienda. ¡Mientras esperaba escuché “No!!! ¡No me hagas aceptar ese alquiler! ¡Detesto pescar con mujeres! ¡Eso es una tortura!”
En silencio salí de la tienda, sin hacer la reservación y sin darse cuenta la tienda perdió la venta y yo perdí la pesca. ¡No sabe de lo que se perdió!

Otra marina de mis favoritas, Jensens en Captiva, estaba un poco más alejada de nuestra 9865605_origcasa. Pero en días de navegación calurosos, nuestra familia solía frecuentar este lugar para tomar helados o un refresco. En el estacionamiento había un cartel que decía “Reservado para Bob” No sabía quién era Bob o si el cartel era por broma, pero Bob debía ser muy importante para tener su propio cartel profesional.

El hombre tras el mostrador me ayudo con entusiasmo cuando le mencione que buscaba un guía de pesca. Pregunte si mis hijos de 6 y 9 años podrían participar en la excursión, me dijo que algunos capitanes preferían no niños, pero que pensaba que “Bob” no tendría problema alguno.

¿“Bob”? ¿EL Bob? Reserve a “Bob” para el jueves a las 7 AM.

Llego el día, Casey, Nate y yo nos montamos en el auto, mientras Chris se quedó en casa con los menores que aún dormían. ¡Llegamos al muelle a las 6:50 ¡AM, para no perdernos ni un minuto de nuestro día de pesca! Los chicos y yo nos deleitamos viendo el cebo vivo en los tanques. Capitanes de Embarcaciones lujosas llegaban a llenar sus pozos de carnada con cebo, mientras los clientes abordaban. Grupos de hombres y algunas parejas abordaban a sus diferentes alquileres para disfrutar su día en la mar.

Y nosotros esperábamos…

Trate de mantener a los chicos interesados diciendo “¡Imagínense lo que podremos  outriggers_trolling_spread_how-to02pescar hoy! ¿Creen que podremos pescar un pez tan enorme como este? Les mostré uno de los pescados en la pared. Eso fue cuando empecé a realizar que la marina estaba callada. Parecía que todos los botes habían llegado, cargado y partido.

Y nosotros esperábamos…

Finalmente, a las 7:30, treinta minutos después de la hora designada y mucho después de que se fue el último capitán. Decidí que debía preguntar si estábamos en el lugar correcto. El hombre tras el mostrador, dijo “Bob. ¿Oh estás con Bob? Si … llegara.”

Tome esto como una afirmación de que Bob “usualmente” era impuntual.

Inseguridad empezó a invadirme. No tenía duda alguna de que Bob llegaría, dudaba que Bob fuese un buen capitán para nuestra embarcación. “Usualmente” tarde? ¿Espera – quizás por eso es que necesita su propio espacio en el estacionamiento? ¡Ugh!

Quizás es el último en salir de la marina — y por eso es que lo “atascaron” con la “chica” y los “niños”. Cruzó por mi mente que todos esto podría ser una estafa. Tomaron cualquier vagabundo transigente y le dijeron que le pagarían bien por pretender llevarnos a un día de pesca.

Y esperamos… impacientemente.

7:37. Un bote inadecuado se acercó al muelle donde esperábamos. ¡El bote parecía del año del caldo! 10 años de mugre habían cambiado su color original, rindiéndole irreconocible. El rocío de la mañana, mezclado con el lodo del día anterior hacían un remolino repugnante de cieno y mal olor. Un cangrejo muerto y otro animal irreconocible yacían en una esquina, donde terminaron con los movimientos del bote. El chofer parecía de aproximadamente cincuenta años de edad, pero era difícil de asesorar por la piel dañada por el sol. No traía gorra. Me pregunte que un hombre como tal haría en un lugar como Jensens. Gasolina, asumí. Si, lleno el tanque mientras lo niños y yo lo veíamos tratando de no fijar nuestra vista en él, y revisando el horizonte por alquiler.

Termino de llenar el tanque y volteo a mí y dijo. “Listos para abordar?”  little-fishing-boat-stranded-wet-sand-low-tide-90786222

¿Perdón, que? ¿Subirnos a eso? ¡Eso es el “Bob”, De ninguna manera! ¡Ese bote era RE-PUG-NAN-TE!

“Estupendo!” los dos niños gritaron y corrieron hacia la …embarcación. Debo admitir que yo estaba desmoralizada, pero viendo el entusiasmo de los niños me hizo tratar de ajustar mi actitud para no arruinar la suya.

“Bob” dijo el hombre ofreciendo su mano mientras abordamos.

“Casey” el mayor de los niños respondió, aceptando su mano y apretándola con entusiasmo.

“Ronaldo,” dijo Nate, el nombre que prefería en esos días. (lee esta historia en mi carta previa.)

“Terri,” dije yo, sin ofrecer a quitarme mis zapatos como llama el protocolo de embarcación. No tuve que preguntar como sabía que éramos sus clientes, ya que éramos el único grupo de “Mama y dos hijos” esperando en el muelle. De hecho, éramos los únicos esperando en el muelle.

Empezamos el viaje, cuando realice que no cargamos cebo. Quizás atrapó su propio cebo, una tenue luz de esperanza de que tenía idea de lo que estaba haciendo.

“Quieres parar por cebo?” pregunté, señalando hacia el muelle del cual recién partimos.

“No,” fue su simple respuesta. Sin darme la satisfacción de una explicación, “no”.

Mientras el manejaba el ángel y demonio en mis hombros conversaban en mi mente tratando de ganar la batalla de mi actitud y la convicción de que el día valdría el costo del alquiler.

No podría creer cuando el bote se detuvo aun a vista del muelle y tienda de alquiler. Había estado en este lugar un millón de veces. No estaríamos pescando con caña como los demás botes que vimos en el muelle.

Sacó su anzuelo. No cebo vivo. Parecía como un anzuelo comprado en Wilmar donde pintó una cabeza con pintauñas rojo y ojos con marcador negro. $0.57 por un paquete de 10 hice las calculaciones en mi mente. No puso cebo en su pieza maestra, solo lo tiró a un lado del bote. Empecé a molestarme con la falta de aptitud “profesional”

“Atrape algo!” dijo Casey antes de que la segunda línea entrara al agua. Mostrando su captura, un macabí ( en ingles conocido como pez dama “ladyfish”). ¡Me alegre de la buena suerte…primer lanzó!
Disfrute de su exhalación mientras “Ronaldo” echo su línea sin cebo al agua.
“¡Atrape uno!” gritó, mientras Bob trabajaba en regresar el pez de Casey al agua.
¿Será que los peces prefieren pintauñas rojo? ¿O ganchos de Wal-Mart? ¿Quien lo diria?
Baje mi línea y el éxito fue inmediato “Pez”
Echamos
Capturamos
Echamos
Capturamos
Echamos
Capturamos
“Nunca tuvimos un día de pesca como este contigo mama” Ouch eso dolió!

Otros botes hacían línea recta a nuestra área. Botes grandes y lujosos. Barcos de curricán. Botes llenos de hombres dirigiéndose a nuestra pequeña área en plena vista de la marina. Nada. ¡No pescaban nada! ¡Todo su cebo vivo, sus aparatos lujosos, y no pescaban nada! (¿Porque pecaminosamente me alegré?)

“Vamos a alimentar a los delfines,” propuso Bob.
¡¿Pensé en silencio, “¡¿Estás bromeando, tenías cebo vivo en alguna parte, pero prefieren alimentar a los delfines en vez de usarlo para pescar?!
En ese momento Bob tomo el Macabí que tenía Casey en las manos y caminó cuatro pasos al otro lado del bote y sostuvo el pez, un delfín apareció como si por arte de magia, saltó fuera del agua y tomó el pez.
Pescábamos a la izquierda del bote y los sosteníamos como bocadillos para los delfines en la derecha por lo que pareció horas. Me sentí como si estuviéramos en un sueño de “Blanca Nieves en el Mundo Marino.”
Bob es un susurrador de peces!
Sin embargo, macabí es común y fácil de pescar. Siempre pensé que el nombre “ladyfish” fue usado equivocadamente. Son perfectos para la diversión de los niños, pero no muy deliciosos para nadie más que los delfines. dolphin-sea-marine-mammals-wise-162079
¿Le gusta el huachinango? Me pregunto Bob, viéndome directamente.
“Me gusta el pescado…, cualquier tipo” conteste, con una sonrisa tratando de formarse.
Manejo el bote lo que pareció la distancia de 10 metros (o quizás en un círculo, no lo sé: ¡Parecía el mismo lugar, aun a la vista de la Marina) y tiro el mismo anzuelo de pintauñas, espero un minuto y …pez!
El tirón se sentía diferente, definitivamente no un macabí. En seguida, el color rojo se podía distinguir en el agua. ¡Huachinango para la cena! Continuamos pescando hasta tener suficientes cuando el Capitán Bob dijo “Vamos a ver que están haciendo caballas hoy.”
“Casey y Ronaldo, la manera de pescar una caballa es diferente de otros peces.” Les explicó en un tono de alguien con gran conocimiento. ¡Después de todo talvez no era un vagabundo cualquiera! “No podemos nada más tirar el anzuelo al lado del bote. Lo vamos a echar lejos, lo más lejos que podamos y después lo estiramos de arriba abajo moviendo las manos en movimientos grandes.”
Ronaldo fue el primero. Bob echo la línea a una gran distancia del bote, pero fue Nate quien hizo el tirón para acercar el pez – arriba, abajo y arriba y abajo. Parecía un baile africano, forrajero y extraño que seguramente sería mucho movimiento para el éxito en la pesca. Y en eso …
“ZZZZZIIIINNNNNNNNNNNNNNNNG!” algo golpeó y CORRIO (¿o nado?!)
“Caballa,” dijo el Capitán Bob sin mostrar emoción alguna sin siquiera añadir “santo” como precedente.
Nate estiró y tironeo, pero el zing de la línea indicaba que el pez aún continuaba lejos.
“¡Vamos Nate! ¡Tu puedes!” lo alenté. Por su pelear, el pez tenía que ser enorme.
“Pensé que su nombre era Ronaldo?” Preguntó el Capitán Bob dándome una mirada extraña
“Apodo,” conteste, seguramente confundiéndolo más.
Nate continuó tirando, tambaleando y eventualmente, el pez se rindió. Un Caballa, tal como predijo el Capitán Bob, antes de tirar el anzuelo.
Echamos
Capturamos
Echamos
Capturamos
ZIIINNNNGGGG! Una y otra vez.
La excursión de cuatro horas se sintió como treinta minutos. Nos dirigimos a la marina. ¡La cual aún estaba a la vista!
Los delfines nos siguieron por un momento antes de retornar al océano. ¡Cuando nos acercábamos al muelle, los pelícanos se posaron directamente en nuestro bote! (No deje  pexels-photo-1040652de darme cuenta de que no pararon en ninguno de los otros botes)
El Capitán Bob acercó el bote a la mesa de limpieza y los pelícanos se alinearon. (No deje de darme cuenta que nadie más tenia pecados que limpiar) Bob tiro los residuos a los pelícanos que esperaban con expectativa.
Sin levantar la mirada, despreocupadamente Bob dijo, “van a perder su cebo.”
Mire alrededor preguntándome a quién se refería y si tendría que hacer algo al respecto. ¡En ese momento de la nada, una nutria salió del agua, se subió a una roca y de ahí a un bote vacío, abrió el enfriador con la nariz y empezó a sacar pez por pez!!! ¡¿Que?! ¿Cómo pudo saberlo el Capitán Bob? ¿Como pudo ver que la nutria venía? ¿Cómo sabía que el enfriador tenía algo adentro?
Pregunté si debía detener a la nutria de robarse los pescados y contesto “si son lo pexels-photo-185032suficientemente tontos para dejar su enfriador sin candado, se lo merecen.”
Ennegrecí la caballa a la parrilla para la cena. Yummm! ¡Valió la pena el precio!
Pescados
Delfines
Pelicanos
Nutrias
¡Los niños y yo tuvimos el tiempo de nuestras vidas! Bob es un genio! ¡Se merece su propio espacio en el estacionamiento!
Aparte de los avistamientos de animales (incluyendo un mapache que vimos rumbo a la marina), para mi hubo otras realizaciones:
1. No juzgues a un libro por su portada o a un capitán por su embarcación – o te puedes perder una gran historia.
2. No le pidas a otros que te guíen y después dudes de cada paso. ¿Para qué nos molestarnos en tener un guía si lo sabemos todo? Disfruta del viaje y juzga los resultados.
3. Cuando la gente empieza a dudar de mis direcciones, les puedo dar gracia; después de todo, yo también tenía mis dudas en camino a el rótulo “Reservado para Bob”
4. Las chicas también pueden pescar.
Con Cariño,
Terri

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Duros Quiebres

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Querida Lindsay,

“Mama” comenzó mi pequeño de 8 años la semana pasada “podrías llamar al entrenador y decirle que no puedo jugar hoy porque me troné la pierna”

Viendo que caminaba bien, sonreí (recordando mis ‘piernas rotas’ de la infancia) y le pregunte que como había sucedido.  Me explico que había estado jugando futbol (soccer) con su hermano. Cinco años mayor que él, este hermano en particular puede ser sobre-competitivo con su patada poderosa.

“¿Fallo a la pelota y te pego? ¿O te caíste? ¿Qué paso?” comencé a investigar adivinando que un habia un poco de chismo en el asunto.1195437010267403083johnny_automatic_sad_dog_with_a_broken_leg.svg.hi

“El pateo la pelota ‘lo más fuerte que pudo’ (una frase que siempre me hace sonreír) y yo intente detenerla.”

“Oh ¡wow! Ese es el tipo de tiros que yo una vez detuve, y ¡no pude usar mi hombro por un año!” dije. “Bueno, por lo menos ¿la detuviste para que no metiera gol?” bromee para aligerar la situación.

“No” mascullo, y yo deje de sospechar que su propósito era meter a su hermano en problemas.

“¿No? ¿Trataste de detenerla y te pego tan fuerte que lastimo tu pierna pero seguiste adelante…?”

“No.” Se quejó, “yo intente patearla muy, muy fuerte pero falle la pelota por completo.”

“¿Fallaste a la pelota? Entonces ¿Cómo te lastimaste tu pierna? ¿Le pegaste al piso?” le estaba arrancando la historia.

“No. No le pegue a nada, pero patee tan fuerte que mi pierna trono, yo oí como tronaba.” Dijo resueltamente.

Aprecie el gozo de ser mama.

“Bueno, amigo, no creo que te la rompiste, así que probablemente estés bien para practicar esta noche. Además, vas a jugar contra las niñas. Tu equipo te necesita!”

“No, mama” la preocupación en su voz era obvia. “No hay manera de que pueda jugar esta noche”

Uh, oh… olfatee un momento de enseñanza. ¿Que podría yo decir para alentarlo a dejar esa actitud cobarde que nos intenta detener a todos cuando “las cosas se ponen duras”?

¿“¡Los Brady juegan lastimados!”? Nope, esa ya la escucho. ¡Historia! ¡Necesito una historia!

Mis hijos (al igual a los adultos) siempre aprenden mejor por medio de una historia relevante. Para mí, cuando se dice en tercera persona, no da lugar a ofensas y ayuda al aprendizaje sin sentirse atacado. Ciertamente yo puedo pensar en alguien que se ha sobrepuesto a alguna dificultad que se pueda identificar con el corazón y mente de este pequeño de 8 años. Entonces me acorde de una antigua y buena historia de su hermano mayor (quien yo sé que mi hijo menor nunca identificaría como “acobardado”). Comencé mi “había una vez…” pero seguida de una historia verdadera –pero en términos de mi pequeño, con pausas de “y ¿sabes que paso después?” para mantenerlo atento.

Cuando tu hermano mayor tenía 11 años….

(De mi carta anterior ‘Comezón por ser duro fuerte’ que fue inspirada por esta conversación con mi pequeño de 8 años la semana pasada, pero ese día de lo conté en términos más jóvenes.)

Cuando Casey tenía como once, recuerdo que a veces aun el, como muchos muchachos de once lloraría, o lucharía contra acobardarse. Y yo ore a Dios para que le ayudara a hacerlo fuerte y duro.

El día siguiente, Casey ¡toco hiedra venenosa! Comenzó como una mancha pequeña, pero Casey pensó que tendría que faltar a su juego de soccer. Yo le dije que el necesitaba ‘jugar lastimado’ porque realmente no era algo tan grave.

Esa noche, la comezón se puso peor. ¡Mucho peor! Estaba en su cara, su pansa, ¡sus piernas y sus pies! Tenía TANTA comezón que le pedí a Dios le curara ¡lo más rápido posible!

Pero al día siguiente, Casey se levantó y ¿Sabes lo que hizo? Se puso su uniforme de soccer ¡para ir a jugar!

¡Yo no lo podía creer! Ahí descubrí que él se convirtió en un campeón cuando ¡se sobrepuso a la hiedra venenosa! Yo pienso en retrospectiva en mi oración días antes y descubro que quízas la hiedra venenosa ERA la respuesta a mi primera petición; que Dios hiciera a Casey fuerte, porque cuando yo lo vi jugar aun con la hiedra venenosa, me di cuenta que mi oración había sido contestada.

Pensé en mi oración de los días anteriores y me pregunto si Dios, ¡se ríe algunas veces de mí! En un momento estaba orando que mi hijo se convirtiera en un guerrero, y cuando EL permitió lo que el necesitaba para ser duro, yo inmediatamente ore que se lo quitara. Afortunadamente, Dios continúo con SU plan, y simplemente no escucho mi petición de una ‘salida fácil.’

No solo Casey jugo en su equipo ese día, pero !anoto un gol!

“Quizás Dios permite a veces las pruebas para que podamos fortalecernos y poder perseverar.” Le dije a mi pequeño (hablándole a cerda de Romanos 5:3-5) mientras terminaba la historia de su hermano, esperando que tuviera un impacto en su propia fortaleza esa noche.

Se sentó pensativo en silencio. Yo me hinche como pavorreal de mi habilidad como madre para enseñar con historias de terceros. Esperaba que el tomara los paralelos con su propio dilema de soccer. Me puse hasta sentimental, pensando en mi hijo ahora de 16 y como se ha convertido en todo un hombre.

El de 8 años irrumpió en mis pensamientos de orgullo, “Bueno, esa es una buena historia con la hiedra venenosa, mama, pero MI pierna rota es un problema mucho ¡MAS grande!

Ha! Todos pensamos que “nuestra mula carga la carga más pesada…”?

Le dije que él le podía decir al entrenador que se había “tronado” la rodilla, y que quizás el necesitaría llevar más calma esa noche.

Yo podría haber dicho que la lección no fue aprendida, pero, SI jugo en el partido esa noche… “pierna rota” y todo. Su equipo estaba perdiendo 2-0 al medio tempo, pero el vino al medio tiempo y le ganaron a las niñas. (El me pidió que te dijera esa parte.)

Disfrutando la maternidad,

Terri.