Ni los Ángeles pueden hacer más

en memoria de Papá

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Querida Lindsey,

Era un día frio y lluvioso cuando entre a tomar mi examen de termodinámica en la universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh. No tenía dinero – desayune café, seguido por ½lata de Spaghettios para el almuerzo y la otra mitad para la cena (No le digas a mi mama,). No tenía la calculadora nueva que era la nueva maravilla para todos los celebritos de la escuela: la “científica.”Mi calculadora solar, obtenida gratis en el trabajo de verano como cajera del banco, era de poca ayuda en la interpolación de cientos de páginas de tablas y figuras en el índice de mi libro de termodinámica. Nada me ayudaba a entender cuál tabla debía usar. La falta de sueño, (por haberme quedado despierta media noche estudiando) y la falta de un buen desayuno solamente aumentaron mi falta de aprendizaje del sujeto, al cual afectuosamente llamábamos termo.

Casi no lo creía cuando escuche la campanilla que señalaba el final del examen. ¿Había escrito alguna respuesta? Sentía que había pasado la hora entera revisando las tablas, ¡tratando de recordar cual era la apropiada para usar! Todos, mis compañeros y yo, sentíamos la pesadez mientras salíamos del salón. Nadie se sentía muy bien con el examen, pero yo, ni siquiera sentí que había terminado. Pensé, “si las que conteste están correctas, entonces, talvez recibire ¿un 50%? ¡Fracaso!

Cuando regrese a mi dormitorio, llame a mi papá. (Porque en los días de antaño, los teléfonos estaban conectados a la pared. Eran conectados con un cordón largo – que si lo estiraba “bien”podría derramar al piso todo objeto sobre mi escritorio. Pero divago.) Tenía que regresar a mi dormitorio para llamar a mi papá. Junto con un humor peculiar, (el cual puedes notar en la foto de su “ficha en el hombro”abajo), papá y yo Chip on Shoulder dadcompartíamos amor por la ingeniaría, y le encantaba que le llamase con cualquier cosa – especialmente ingeniería.

Una vez, estaba estancada con mi clase de óptica, la ciencia tras los prismas de luz. Mi profesor, Dr. Young, era uno de los autores del libro de texto, escrito por Sears, Zemansky, y Young.

Su nombre subió el costo del texto a $250, y su clase requería la “nueva edición,” así que no podíamos comprar el texto más barato de algún ex alumno. (¿Sabía este tipo que estaba comiendo ½ lata de Spaghettios para mis alimentos?) ¡Reconocí que hacer preguntas al profesor del prisma no me daría mejor explicación de la que ya estaba en el libro, siendo el autor! Cuando le llame a Papá rápidamente me envió su libro de ingeniería de treinta y cuatro años atrás, (¡¿Quien guarda estas cosas?!) para que pudiese revisar lo que este decía sobre los prismas de luz. ¡Me sorprendí cuando abril el paquete y encontré que la explicación en su libro sobre los prismas era exactamente la misma que el mío! ¿Los autores de su texto? Sears y Zemansky,” costo $4.

Adelantemos al día de mi termo-fracaso, y cuando llame a mi papá. Esta vez no estaba buscando ayuda en ingeniería. Creo que estaba buscando un hombro que recibiera mis lágrimas. Le dije que creía había fallado en mi examen…, con menos de 50. Me dijo,” ¿Esta es la primera vez? ¡Oh, a mí me paso muchas veces, jajá!”

Yo no me reí. Básicamente, estaba ahogando mi llanto.

“Bueno, no eh pensado en mis exámenes de termo en años,” me dijo. “Hiciste lo mejor que pudiste?”

“Si!” conteste, enfatizando que creía en mis propias palabras “Si, repetí toda la tarea para prepárame; me quedé despierta media noche, ¡entendiendo! ¡Pensé que estaba PREPARADA!

Fue entonces que me dijo algo que ha impactado mi forma de pensar desde entonces:

 

Entonces, ni los ángeles pueden hacer más.

¡¿Que?! ¿No estaba molesto conmigo por mi mal grado? ¿No me iba a dar un sermón en lo que debía de haber hecho? ¿No iba a intentar incitarme a protestar a mi maestro por hacer el examen tan difícil? ¡¿Lo iba dejar así?!

No había pensado en mis exámenes de termodinámica en varias décadas, pero un día mi hijo me dijo que haba tronado su examen de ciencia. Recuerdo el viaje de regreso a casa después de unas semanas de secundaria, escuchándolo hablar de la injusticia de examen tan difícil, los comentarios auto humillantes, diciendo que tonto era, y aun comparación con su hermano, diciendo que nunca sería igual a su hermano mayor.

Finalmente, corte sus palabras diciendo,” ¿Hiciste lo mejor que pudiste?”

“¡¿QUE?! Su personalidad colérica tomo esas palabras como ofensa y empezó a discutir, ¡“SI! ¡Claro! ¡Hice todo lo que yo sé hacer para prepararme para ese estúpido examen!”

Y pase el consejo de mi papá, “Entonces, ni los ángeles pueden hacer más.”

Especialistas de liderazgo lo dicen de esta manera “No se puede garantizar el éxito, solo lo puedes merecer.” [pero asegúrate de merecerlo]

Amiga, mientras la vida continua, veo unas áreas de mi vida donde talvez recibí la dichosa A por mi gran esfuerzo, pero veo muchas otras áreas donde eh puesto metas y las reajusto una y otra vez, y me eh sentido fracasa al no poder lograrlas. Siempre me siento como que tengo que levantarme a mí misma y preguntarme “¿Hiciste lo mejor que pudiste? ¿mejor? ¿Deberás?! ¡Entonces, ni los ángeles pueden hacer más!” Cuando mi mejor esfuerzo no es suficiente pare el éxito en el tiempo de Dios, por lo menos mi esfuerzo me da un espacio en la sala de espera.

Mi hijo, que es de personalidad fuerte, termino el día del examen con palabras mayores que su edad. Cuando ya se acercaba la noche, calladamente me dijo, “mama, ¿sabes que no eres como otras mamas? Todos mis amigos terminan castigados por tener malos grados, Tú y papá son los únicos que me dirían algo como lo que me dijiste hoy. Si me hubieras castigado por mi grado, no hubiera querido echarle más ganas la próxima vez, ¡no hubiera querido siquiera intentar!

Y creo que yo, también tuve un papá que no fue como otros papás. Me ayudo a recibir el mejor grado en lo que es verdaderamente importante.

Bendiciones,

Terri

Dad n me

 

Translated by Norma Flores

Bufalos y Mariposas

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Querida Lindsey,

Cuando Dios me dio a mi pequeña mariposa, después de mis búfalos, recuerdo que pensé; ¿en serio?  Crees que puedo educar una hija?

En cada libro que leo, me relaciono más con el lado masculino, soy de Marte (se supone que las mujeres son de Venus).   Soy más como un waffle (se supone que las mujeres son como el espagueti)  ¿Soy un búfalo y Dios me dio una mariposa?

Las mariposas son hermosas.  Van llevando su polen a las flores, desparramando belleza.  Claro, para mi desdén, son débiles y dejan de volar por cualquier ofensa.

Christine, ahora de 8 años, es exactamente eso, una mariposa.  La semana pasada me Imagedijo, “Mama, deberías intentar usar un lápiz labial más brillante, resaltaría el color de tus ojos.”  Ella raramente se viste en otra cosa que no sea vestidos, porque para ella todo es el “lucir bien”, algo que yo aún no capto – como ya me lo ha hecho saber.

Una vez cuando solo tenía 3 años fuimos a un salón de belleza a arreglarnos las uñas (su sueño).  Me pidió si le podía cantar a la dama sentada al lado nuestro, en el proceso fue, persona por persona, polinizando toda la sala de espera.  Las sonrisas se multiplicaron.  Pero con solo un poco de polvo en sus delicadas alas y terminan en el piso.

Mi anécdota favorita es la noche en la cual me despertó lloriqueando desde la parte superior de las escaleras diciendo “Mami, tengo música en mi na-ah-ah-ah-ahriz (nariz) tenía un resfriado.

Búfalos en comparación son de piel gruesa, difícil de perforar.  Pueden cargar peso como ningún otro.  Desafortunadamente como un toro en un atienda de porcelanas, pueden causar desastres con cada paso.  Sin darse cuenta van destruyendo todo por su camino.

bufalo chipotle hot sauce

Cuando pequeña, fui una chica poco femenina, yo hacía frente a los perros furiosos dándoles a comer saltamontes, para mantener a mis hermanos a salvo.  En serio.  El búfalo en mi usaba una divisa imaginaria que decía “No me puedes lastimar”.  Cuando tenía dolor sentía que era debilidad y que no debía mostrarla.  Me protegía con el humor, con cual hería a todos a mí alrededor,  quebrantando a los débiles, uno por uno sin ni siquiera darme cuenta.

Me estremezco al pensar en las veces que mi hija ha esperado mi regreso, junto a la puerta.  En sus pequeñas manos, su creación del día, deseando hacer una gran presentación.  Pero sin darme cuenta de su presencia paso de largo y mis primeras palabras son “Quien hizo este lio”

Mientras admiro a mis amigas que son “mariposas” “polinizando con sonrisas y rodeadas de amigas deseo eso mismo para mí.  En vez de ver el ser mariposa como debilidad, me doy cuenta que debo reconocer sus fortalezas e imitarlas.

Tratando con problemas intrapersonales, empecé a ver algunas de mis debilidades de búfalo.  Tal vez en vez de culpar a otros de ser muy sensibles necesito crecer mi sensibilidad.  Me doy cuenta que al decir “No puedes lastimarme” en realidad estaba diciendo “No me puedes conocer”.

Orando para que el Señor me mostrara mis “áreas oscuras” pude ver que estaba lastimando a los demás, y finalmente lastimándome a mí misma.  Lo sentí, No se pule sin fricción y gracias a esa fricción el búfalo en mi comenzó un tipo de metamorfosis.

Ahora he llegado a la conclusión de que para tener y mantener amigos, las cualidades de mariposa; volar alto y apolinar deben ser respetadas y emuladas.

Pero para lograr algo con excelencia, las fuerzas del búfalo y piel gruesa son requeridas.  Respetando las fortalezas de los dos soy capaz de lograr a ser como Dios me creo… una “bufaposa”.

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Que Dios te bendiga,

Terri Brady

Gracias por traducir, Gabriel y Norma. Que Dios Te Bendiga siempre.